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LOS PAPELES DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO

EE UU sitúa al Palacio Real en la cima de la corrupción en Marruecos

Los diplomáticos norteamericanos describen casos concretos en los que asesores de Mohamed VI exigen comisiones para el desarrollo de proyectos inmobiliarios

La influencia del Palacio Real en los negocios en Marruecos y la desconfianza que sus Fuerzas Armadas provocan en el rey Mohamed VI; la peligrosa relación entre Berlusconi y Putin por su peso en el sector energético; las dudas de Washington sobre la capacidad del Ejército mexicano para combatir el 'narco' y la corrupción y los sobornos en torno al Gobierno de Hamid Karzai en Afganistán centran esta entrega de documentos secretos de la diplomacia de EE UU filtrados a EL PAÍS por Wikileaks

"La influencia y los intereses comerciales del rey y de algunos de sus asesores" son palpables "en cada gran proyecto inmobiliario" en Marruecos. El consejero comercial de Estados Unidos, adscrito al Consulado norteamericano en Casablanca, llegó a esta conclusión, en diciembre pasado, tras reunirse con algún gran empresario y ejecutivos de empresas pertenecientes a la familia real.

Los numerosos cables enviados por la Embajada de EE UU en Rabat y el Consulado en Casablanca constituyen una apasionante radiografía del Marruecos de Mohamed VI, caracterizado por reformas económicas que han impulsado el crecimiento, el estancamiento político y una corrupción que alcanza las más altas esferas del poder y afecta especialmente al sector inmobiliario.

Un empresario que rechazó asociarse con Palacio vio su proyecto varios meses paralizado

Solo el monarca y dos de sus más fieles allegados deciden sobre grandes inversiones

"Aunque las prácticas corruptas existían con Hassan II, ahora tienen carácter institucional"

Algunos de los próximos a Mohamed VI demuestran "una glotonería vergonzosa"

En una nota secreta del 11 de diciembre del año pasado, el consejero comercial da los nombres de sus informantes y relata con todo lujo de detalles la historia de un hombre de negocios que, por cuenta de un consorcio estadounidensese, deseaba invertir 220 millones de dólares (162 millones de euros) en un proyecto inmobiliario. EL PAÍS omite los nombres de las fuentes y de las empresas citadas para no perjudicarles).

El hombre de negocios obtuvo el permiso de construir del gobernador de la región donde quería invertir, pero al poco tiempo el Palacio Real "le animó con fuerza", a través de una sociedad perteneciente a la familia real, a asociarse con él. El empresario "rechazó la proposición y tuvo que soportar meses de paralización del proyecto".

La empresa vinculada con el Palacio Real propuso al empresario, al cabo de un tiempo, que le organizase una visita a un país del golfo Pérsico, en el que tenía numerosos contactos, para tratar de fomentar la inversión en Marruecos. A cambio de este servicio el empresario sería "el único propietario" de su proyecto inmobiliario en Marruecos. Aceptó.

La delegación marroquí que viajó a ese próspero país del Golfo estuvo encabezada por uno de los principales ejecutivos de una de las grandes empresas pertenecientes a la familia real. En su reunión con los inversores locales el alto ejecutivo les explicó que solo tres personas en Marruecos tomaban las decisiones sobre grandes inversiones: Fouad Alí el Himma, amigo del monarca y líder del Partido Autenticidad y Modernidad; Mounir Majidi, secretario particular de Mohamed VI, y el propio rey. "Hablar con cualquier otra persona es una pérdida de tiempo", advirtió.

Al regreso de la delegación a Marruecos, la empresa vinculada al Palacio Real recibió instrucciones de sus dueños de cumplir casi por completo su acuerdo con el hombre de negocios e inversor. Solo le pidió una participación del 5% en su proyecto.

"Las principales instituciones y procedimientos del Estado son utilizados por Palacio para coaccionar y solicitar sobornos en el sector inmobiliario", declara un empresario al consejero comercial. "Aunque las prácticas corruptas existían durante el reinado del rey Hassan II, han adquirido un carácter más institucional con el rey Mohamed VI".

El consejero da crédito a estas palabras en su informe. Las avalan el comentario que le hizo por esas fechas un ex embajador de EE UU en Marruecos "que sigue estando estrechamente conectado con Palacio". Señala que algunos de los allegados a Mohamed VI demuestran "una glotonería vergonzosa". "Ese fenómeno socava seriamente el buen gobierno que las autoridades de Marruecos se esfuerzan por promover".

Hasta el que fue embajador de España en Marruecos durante seis años (2004-2010), Luis Planas, reconoció las dificultades para invertir en Marruecos en un almuerzo en marzo de 2006 con Thomas Riley, su homólogo de EE UU.

Tras evocar el lanzamiento de un plan de 200 millones de euros para animar a las pequeñas y medianas empresas a cruzar el Estrecho, Planas expresa su confianza en que les sea útil pero advierte: Marruecos sigue siendo un lugar que da que pensar a la hora de hacer negocios dada su falta de transparencia.

El propio Consulado de EE UU en Casablanca padeció la corrupción al intentar adquirir terrenos para ampliarse, según informó a Washington en marzo de 2008. "Más de 30 lugares fueron identificados, pero 20 se cayeron inmediatamente de la lista porque los vendedores no querían suscribir un acuerdo legal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de diciembre de 2010