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Corea del Norte despliega sus misiles

El régimen de Pyongyang apunta hacia el mar de China mientras EE UU y Seúl comienzan las maniobras conjuntas - China pide una reunión de emergencia

Corea del Norte colocó ayer sus misiles en las rampas de lanzamiento en las costas del mar Amarillo, en respuesta a los ejercicios navales que EE UU y Corea del Sur comenzaron en la zona liderados por el portaaviones de propulsión nuclear George Washington. La agencia surcoreana Yonhap aseguró, citando fuentes gubernamentales, que Pyongyang ha situado proyectiles tierra-aire en áreas cercanas a la frontera entre las dos Coreas, aunque el Ministerio de Defensa en Seúl declinó comentar la información. Mientras, China pidió una reunión de emergencia de los países implicados.

La tensión en la zona ha ido en aumento desde el ataque norcoreano, el martes, contra la isla surcoreana de Yeonpyeong, en el que murieron cuatro personas (dos de ellas civiles). Ayer el Norte realizó ejercicios en la frontera y se escucharon disparos de artillería.

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Tras el bombardeo del martes, la comunidad internacional se ha vuelto hacia China, a quien ha presionado para que contenga al régimen de su protegido Kim Jong-il. Aunque se ha negado a condenar el ataque, Pekín intenta desactivar una de las crisis más graves que ha vivido la región desde el fin de la guerra de Corea (1950- 1953). Ayer, propuso la celebración el mes que viene en la capital china de una reunión de emergencia entre las dos Coreas, Estados Unidos, Japón, Rusia y China; pero Pekín advirtió que no se trataba del relanzamiento de las conversaciones multilaterales para el desmantelamiento del programa de armas atómicas norcoreano. Estas negociaciones, en las que participan los mismos seis países, se encuentran paralizadas desde 2009.

Seúl respondió con cautela a la iniciativa china. Se limitó a decir que la "revisará y estudiará con cuidado" y recordó que el reciente descubrimiento de que el Norte tiene un avanzado programa de enriquecimiento de uranio tiene un "efecto negativo" sobre los esfuerzos para retomar las negociaciones. Japón afirmó que coordinará su respuesta con Corea del Sur y Estados Unidos.

La oferta de Pekín ha llegado cuando Washington y Seúl llevan a cabo unas importantes maniobras navales de cuatro días de duración al oeste de la península coreana, destinadas a disuadir a Pyongyang de nuevas provocaciones. Los ejercicios -previstos desde meses antes del ataque a Yeonpyeong- se desarrollan 170 kilómetros al sur de la isla, lejos de las aguas en disputa. El George Washington transporta 6.000 soldados y 75 aviones de combate. Junto a él hay, al menos, otros cuatro buques de guerra estadounidenses. Corea del Sur ha desplegado tres destructores, fragatas y aviones antisubmarinos.

Pyongyang criticó ayer de nuevo las maniobras militares, que, según dijo, son "un pretexto para la agresión y para comenzar una guerra a cualquier coste". Corea del Norte acusa a Seúl de haber iniciado el enfrentamiento del martes, porque el Ejército surcoreano estaba realizando unas prácticas de artillería en las aguas de la isla, que el Norte considera suyas. Estados Unidos ha asegurado que las maniobras militares son de "naturaleza defensiva" y están destinadas a disuadir al Norte. También ha afirmado que no tienen nada que ver con China, que las ha criticado.

El Gobierno de Seúl ha endurecido en los últimos días su postura, tras las críticas sufridas en su país por la debilidad y la lentitud de la respuesta al bombardeo. El sábado pasado, durante el funeral en Seúl de los dos militares muertos en Yeonpyeong, Yoo Nak-joon, teniente general de la Armada surcoreana, prometió venganza y responder con una represalia "mil veces mayor". El nuevo ministro de Defensa, Kim Kwan-jin, anunció también mayor contundencia. "Necesitamos tratar las provocaciones del Norte con dureza", dijo.

El Gobierno ha propuesto incrementar un 5,8% el presupuesto de Defensa en 2011, hasta 27.000 millones de dólares (20.400 millones de euros) para comprar más artillería autopropulsada y aviones de combate. En 2010, el aumento fue del 3,6%. Según medios locales, el incremento podría ser incluso mayor, en vistas del deterioro de la situación en la península, que se produce en un contexto de rearme en todo el continente.

Washington y Seúl se encuentran ante una difícil elección: continuar con una respuesta contenida, que, según temen, puede animar a Pyongyang a proseguir las provocaciones, o responder con dureza, lo que podría provocar una escala militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de noviembre de 2010