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Protestas contra el escáner corporal tras filtrarse en EE UU cientos de desnudos

Las imágenes captadas en un juzgado debían haberse destruido

El enfado de un pasajero en el aeropuerto de San Diego, que se negó a someterse a un escáner de cuerpo completo o a un cacheo en profundidad, y colgó la grabación en Internet ha abierto un debate nacional en Estados Unidos sobre hasta dónde puede llegar el Gobierno para prevenir atentados terroristas. Sobre todo, porque su difusión ha coincidido con otro escándalo. El departamento de Justicia ha admitido que un juzgado federal de Florida almacenó por error 3.500 imágenes captadas por estas máquinas, algunas de las cuales ya circulan por la Red. Washington siempre ha sostenido que todas imágenes almacenadas en esos escáneres se destruyen automáticamente para preservar la identidad e intimidad de los ciudadanos. Ahora, diversas iniciativas ciudadanas y sindicatos de pilotos le exigen al Gobierno que retire esos dispositivos. La Casa Blanca insiste: son la única forma de evitar ataques con aviones como los de 2001.

La Casa Blanca dice que son la única forma de evitar ataques con aviones

Uno de los 373 escáneres de cuerpo completo que hay en EE UU se halla en San Diego, California. El pasado 13 de noviembre, John Tyner, de Oceanside, se disponía a volar desde allí, pero se negó a entrar en la máquina. Le preocupaban tanto los efectos para la salud de la radiación (el Gobierno niega que existan) como las imágenes de su cuerpo desnudo. Tyner intentó que, en lugar del escáner, los agentes le hicieran pasar por el clásico detector de metales de los aeródromos.

Un agente le dijo que si no pasaba por el escáner, debería ser sometido a un cacheo en profundidad, práctica que se ha comenzado a implementar este año. En un detallado recuento de su experiencia, publicado en su blog, Tyner asegura que no tenía intención de someterse "a un acoso sexual como condición para volar". Finalmente, se marchó, sin volar. El vídeo que grabó de su experiencia, en el que se oye parte de su conversación con los agentes, ha dado la vuelta al mundo gracias a Internet, y ha incitado nuevas revelaciones, como la de que el Gobierno ha podido guardar algunas.

El incidente no sucedió en un aeropuerto, sino en un juzgado federal de Florida que usa la tecnología de onda milimétrica. Los agentes guardaron 35.000 imágenes, 100 de las cuales fueron publicadas ayer por la revista online Gizmodo. Esto entra en contradicción con la afirmación de la Agencia de Seguridad en el Transporte de que ese tipo de tecnología está diseñada para impedir a los técnicos que "almacenen, impriman, transmitan o guarden las imágenes".

Desde enero, los aeropuertos norteamericanos cuentan con esa nueva generación de escáneres en 68 aeropuertos. El modelo más común es un cilindro en el que el pasajero entra descalzo y alza los brazos. Dos generadores lanzan radiación de baja intensidad y crean la imagen del pasajero, que debe esperar unos dos minutos junto a un agente, para que un técnico, localizado en una habitación separada, descarte que porte armas o explosivos.

Diversos sindicatos de pilotos han recomendado a sus afiliados que no se sometan a esos escáneres, expresando dudas sobre sus posibles efectos dañinos. Las centrales de United Airlines han recomendado a sus empleados que busquen siempre los puntos de acceso en que haya solo detectores de metales. Del mismo se ha significado John Prater, presidente de Air Line Pilots Association, quien dijo que "los pilotos no son una amenaza terrorista". Prater añadió que si alguno, además, no quiere someterse a los cacheos alternativos, que "llame a la aerolínea y diga que está enfermo", para evitarlos, informa Reuters.

Algunos políticos opinan que la alternativa al escáner llega demasiado cerca de las partes íntimas de los pasajeros. Así lo dijo ayer el senador por Florida George LeMieux: "No dejaría que nadie tocara a mi mujer de ese modo. No dejaría que a nadie se le tocara de esa manera. Hemos ido demasiado lejos, creo". LeMieux se hallaba ayer en el Capitolio, en una comparecencia del nuevo jefe de la Agencia de Seguridad en el Transporte, John Pistole, ante el Comité de Comercio del Senado.

El Gobierno argumenta que, en las pasadas navidades, el terrorista Umar Farouk Abdulmutallab pudo entrar en un avión de Northwest Airlines, con la intención de volarlo sobre Detroit, con una sustancia explosiva no metálica. Por eso, los detectores de metales no son ya suficientes. "Nuestra misión es garantizar la seguridad en los vuelos", añadió Pistole.

Algunos ciudadanos han convocado días de desobediencia en los aeropuertos. Brian Sodegren ha organizado una campaña a través de la Red para que el miércoles, la víspera de la fiesta de Acción de Gracias, los pasajeros se nieguen a pasar por los escáneres y a ser registrados. Pero a tenor de los sondeos, la mayoría pasará por ellos. La cadena CBS organizó la semana pasada una encuesta a 1.100 ciudadanos, en la que el 81% dijo estar a favor de los escáneres. Han pasado nueve años desde los ataques del 11 de septiembre, pero la mayoría de los norteamericanos los tienen presentes al volar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de noviembre de 2010