Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:

Besos de amiga

Cuando alguien, llevado por una mezcla de entusiasmo, sinceridad, nerviosismo, convencimiento y falta de control, pronuncia por fin la expresión "te quiero" mientras mira a los ojos de otra persona, solo caben tres respuestas. La buena: "Yo también te quiero". La mala: "Lo siento, pero yo no te quiero". Y la peor: "Gracias".

David Pinillos, en calidad de director y coguionista de Bon appétit, demuestra saber que la primera contestación conduce al éxtasis; la segunda, a la derrota, y la tercera, a la ruina temporal o perpetua, porque alimenta las esperanzas de la parte más débil. Así, su ópera prima se conforma como un estimable melodrama romántico que quizá no descubra nada, pues casi a cada paso comienza dejando una sensación de ya visto, pero que al final de cada uno de esos pasos, con cada una de sus resoluciones dramáticas, acaba llevando hacia una idea: las historias bien contadas pueden ser eternas. Para ello siempre será necesario un estilo formal que acompañe en todo momento al fondo y al tono del relato, la extraordinaria complicidad de la pareja romántica, y la capacidad de ambos para empatizar con el público, sobre todo por parte del vértice reticente al amor, que nunca debe caer mal. Bon appétit lo cumple, a pesar de que algún personaje secundario (el amigo chef) sirva para muy poco y parezca un tanto desaprovechado.

BON APPÉTIT

Dirección: David Pinillos.

Intérpretes: Unax Ugalde, Nora Tschirner, Giulio Berruti, Herbert Knaup, Elena Irureta, Xenia Tostado.

Género: romance. España, Suiza, 2010.

Duración: 91 minutos.

A Pinillos se le nota su experiencia como montador de largos, porque su trabajo fluye de manera excelente, en buena parte gracias a esos interludios musicales cargados de buen gusto (bandas indies nórdicas como Sigur Rós o Radio dept., además de clásicos modernos como Air o Wilco); Unax Ugalde y Nora Tschirner están encantadores (¡esa mirada en el coche a través del retrovisor!), y la ciudad de Zúrich, donde se desarrolla en su mayoría, otorga a la historia una insólita calidez dentro de un ambiente gélido. "Historias de amigos que se besan", dice el eslogan de la película.

Seguramente un mal plan para vivir en carne propia, pues siempre hay uno más amigo que otro, pero un estupendo plan para degustar a distancia, con el cine, por ejemplo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de noviembre de 2010