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Reportaje:

La cámara más invisible

El festival In-Edit rinde homenaje a D. A. Pennebaker y Chris Hegedus, pioneros del cine documental 'vérité'

Hace una semana que el festival In-Edit llena las salas con documentales recién estrenados o de un año de vida, a lo sumo. Vemos a Brian Eno probando sintetizadores en su estudio, al rapero Lil Wayne tatuándose la poca piel que le queda sin ocupar, un fabuloso retrato de Harry Nilsson y al veterano Tom Zé dando un magistral taller de música. Ahora que el género está en pleno auge, In-Edit aprovecha para homenajear al hombre que lo revolucionó, el norteamericano D. A. Pennebaker (1925), uno de los pioneros del cinema vérité, y a su colaboradora y esposa, Chris Hegedus (1952). Lo hace proyectando algunos de sus filmes más célebres, en los que los elementos narrativos comunes desaparecen para priorizar la cámara en mano. No hay entrevistas, ni guión preestablecido, ni voz en off; solo la cruda realidad.

"Somos como los cámaras de un partido de fútbol. Nos limitamos a observar", explica el octogenario realizador recostado en el sillón de un hotel de Barcelona. "Lo que nos interesa es filmar a personas que toman un riesgo en su vida, da lo mismo que se trate de Bob Dylan, de John Delorean o de un chef", añade Hegedus. "Cuando empecé -continúa- la mayoría de documentales que veía me aburrían, porque todos eran sobre animales o sobre la II Guerra Mundial. Entonces vi lo que hacían Pennebaker, Robert Drew y Albert Maysles y me fascinó. Era como ver una película de Hollywood, con una trama y unos personajes. Me di cuenta de que eso era lo que quería hacer". A finales de la década de 1970 empezó a colaborar con su marido.

Casi tres décadas después, Pennebaker sigue de actualidad. Las entradas para ver Depeche Mode 101 (1988) y Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1973) este domingo están agotadas desde hace días. "Cuando veías a David Bowie, un animal tan sexual en el escenario, era como ver el volcán Etna en erupción. Hay gente que es así y hay que filmarla", explica. Algunas veces es posible y otras no. "Empecé un filme sobre Bobby Kennedy, pero no pude acabarlo porque era demasiado caro viajar con él. También me interesaba Jim Morrisson, pero no encontré el momento adecuado", dice. También le gustaría filmar a Lady Gaga. "Sería interesante observarla, aunque no sería como antes, porque tendríamos que hacerlo en mitad de un barullo de representantes, agentes, músicos... Sería muy duro, aunque luego nadie sería capaz de olvidarla", añade. "En realidad, las películas vienen a nosotros como gatos callejeros, no las solemos ir a buscar", explica.

D. A. Pennebaker, autor del que está considerado el mejor rockumental de la historia, Don't look back (1967), en el que siguió a Bob Dylan durante su gira por Reino Unido en 1965, sigue en plena forma. En mayo, la pareja de realizadores retransmitió en vivo por YouTube a la banda The National y ahora estrenan por primera vez en España (el domingo lo presentan en la Filmoteca de Barcelona) Kings of Pastry, en el que han seguido los pasos del fundador de la Escuela Francesa de Chicago, Jacquy Pfeiffer, para competir con los mejores chefs.

Además de la retrospectiva en In-Edit, la Filmoteca, en colaboración con el festival, celebra un ciclo hasta el domingo en el que se proyectarán otras películas de la pareja, como The War Room, (1993), en la que siguieron a Bill Clinton durante la campaña por las presidenciales de 1992.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de noviembre de 2010