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La inmigración, actor secundario en el teatro español

Un encuentro analiza el escaso peso de los extranjeros en la escena nacional

La inmigración como tema, pretexto u ocupación teatral: partiendo de la pregunta de por qué, a pesar del elevado número de extranjeros residentes en España, su participación en el quehacer escénico nacional es tan reducida, el Teatro de La Abadía ha organizado -como parte del proyecto Mediterráneo de la Unión de Teatros de Europa- un encuentro internacional bajo el título El inmigrante en el teatro. Fue ayer mismo Ronald Brouwer, coordinador artístico de La Abadía, quien indicó que -sin necesidad de un estudio formal- es clara la percepción de que en España los inmigrantes participan poco en las actividades relacionadas con el hecho escénico, tanto en lo referente a sus sujetos activos (los actores, los directores, los escenógrafos o los autores) como pasivos (los espectadores), a pesar de que según el Instituto Nacional de Estadística el 12% de la población española es de origen extranjero. Un ejemplo contrario a esa tendencia española es el de Alemania. Ruth Heynen, investigadora y directora de la Unión de los Teatros de Europa, explicó ayer que, en Colonia, un tercio del número de actores fijos de la ciudad son extranjeros. Y explicó que también otros países como Holanda o Francia cuentan con elevados porcentajes de teatro inmigrante.

Para fomentar esta participación en España y plantear nuevas iniciativas basándose en estas experiencias de otros países europeos, La Abadía ha invitado a una veintena de importantes autores y responsables de teatros europeos. En la lista de participantes figuran, entre otros, Lanfranco Licauli, del Piccolo Teatro de Milán; Jean-Louis Martinelli, director del Théâtre Nanterre-Amandiers de París, y el dramaturgo español José Sanchis Sinisterra. La jornada de reflexión empezará hoy con una ronda de ponencias en la que participarán, entre otros, Giovanni Soresi (Italia), Gema Martín Muñoz (España), Nan Van Houte (Países Bajos), Mehmet Ergen (Reino Unido), Chris Torch (Suecia) y José Monleón (España).

No faltan, sin embargo, quienes abogan por eliminar toda referencia a la nacionalidad o la condición social cuando se trata de hablar de teatro. Es el caso de Sabri Saad El Hamus, uno de los creadores de la obra Big Night, que la compañía holandesa Nieuw Amsterdam representará desde mañana en el Corral de Comedias de Alcalá. "Ha llegado el momento de dejar de pensar en teatro de inmigrantes, intercultural o nativo. Esto es teatro en general", dice El Hamus, quien opina que, al principio, "es difícil para los inmigrantes integrarse al arte escénico de un país que no es el propio". Sin embargo, considera que son los mismos extranjeros los que deben tomar la iniciativa y no esperar a que aparezcan papeles adecuados para actores de su nacionalidad.

Otra función que se presentará en el marco del encuentro es Tombuctú, 52 días a camello. Es una propuesta creada por el dramaturgo marroquí Ahmed Ghazali y dirigida por Rafael Díaz-Labín. El programa de este encuentro internacional incluye la presentación, mañana, de un proyecto sobre migración interna y una lectura teatral. El objetivo: interrogarse e interrogar acerca de las relaciones entre el flujo migratorio y la creación teatral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de octubre de 2010