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La mayor crisis del Gobierno de Zapatero

Moratinos lamenta irse sin ver la paz en Palestina y Sáhara

Hillary Clinton llama a Jiménez para felicitarla por su nombramiento

No se olvidó de nadie. Ni de Zapatero, a quien dedicó encendido elogios, "ahora que ya no soy ministro, ni pido un puesto". Tampoco de sus más cercanos colaboradores, entre los que destacó a Ángel Lossada, que ayer cumplía 48 años todavía convaleciente del aneurisma cerebral que sufrió en abril; ni de los diplomáticos, funcionarios, contratados laborales, escoltas, ordenanzas e incluso cocineros del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, que abarrotaban un patio del palacio de Santa Cruz para despedirse del hombre sentimental y a veces colérico que les ha dirigido durante los últimos seis años y medio.

Fiel a sí mismo, la voz se le quebró cuando hizo balance de su gestión, sin renegar de algunas de sus iniciativas más polémicas, como la construcción de la cúpula de Miquel Barceló en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, símbolo de la Alianza de Civilizaciones, "que muchos ciudadanos del mundo admirarán"; o la resolución de los secuestros de españoles; y en particular el último [el de tres cooperantes a manos de Al Qaeda], el más "complejo y difícil".

Moratinos reconoció que "no todo lo planeado se ha conseguido" y citó dos objetivos que no ha podido alcanzar: la paz en Oriente Próximo y la solución del conflicto del Sáhara, "que nos sigue interpelando a todos".

La nueva ministra, Trinidad Jiménez, aseguró que su aspiración es "dar continuidad" al legado de Moratinos, del que fue subordinada entre 2006 y 2009, cuando ocupó la Secretaría de Estado de Iberoamérica. Para demostrarlo, asumió dos de los proyectos emblemáticos de su antecesor: la construcción de una "sede digna" para el departamento y la aprobación de la Ley del Servicio Exterior. A quienes esperen mayor firmeza en la defensa de los derechos humanos, les advirtió de que su "herramienta de trabajo" será "el respeto y el diálogo", la fórmula aplicada por Moratinos con Cuba o Venezuela.

La nueva titular de Exteriores no despejó la principal incógnita: si mantendrá el equipo directivo del ministerio, que Moratinos ha renovado en los últimos meses convencido de que seguiría en el cargo. Se da por descontado que traerá de Sanidad a su jefe de Gabinete, Jaume Segura, pero no se esperan muchos más cambios. Trinidad Jiménez recibió ayer la felicitación de la Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, y de la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, quien le expresó su deseo de que puedan reunirse lo antes posible.

A Moratinos se le veía ayer más entero, empezando a digerir un cese que le cogió por sorpresa. De momento, explicó, será diputado raso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de octubre de 2010