Los derechos humanos en China

Situación incómoda para Pekín

China presionó durante meses al Comité Noruego de los Nobel para evitarlo - La Unión Europea no se pone de acuerdo para pedir la liberación del disidente

La concesión del Nobel de la Paz a uno de sus ciudadanos encarcelados por luchar en favor de la democracia coloca a las autoridades chinas en una situación extremadamente incómoda. De ahí que han intentado evitar la elección de Liu Xiaobo desde hace meses mediante presiones al comité noruego de los Nobel y advertencias de que dañaría las relaciones con el país nórdico.

El diario oficial en inglés Global Times calificó la semana pasada a Liu de radical y separatista, término utilizado habitualmente contra el líder tibetano, Dalai Lama, cuyo Nobel de la Paz en 1989 también provocó las iras de Pekín. El Gobierno chino hizo otro tanto con el Nobel de Literatura concedido en 2000 al disidente Gao Xingjian, que vive en Francia.

Durão Barroso felicitó a Liu por el galardón, pero no reclamó su libertad
Más información
Nobel de la Paz a la disidencia china
España se suma a última hora a la demanda de excarcelación

El presidente del comité noruego, Thorbjoern Jagland, dijo que ignorar la situación de los derechos humanos en China habría minado la autoridad del premio. "Debemos hablar cuando otros no pueden hacerlo", declaró a Reuters. "A medida que China asciende, debemos tener el derecho a criticar". Según Jagland, China debe ser objeto de mayor escrutinio conforme se hace poderosa.

Pekín, que está negociando un acuerdo comercial bilateral con Noruega, indicó que la concesión del galardón a Liu dañará las relaciones con ese país. Oslo replicó que sería mezquino que una potencia mundial hiciera esto, y que las posibles represalias teñirían la reputación de China.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

La elección de Liu, que fue detenido en vísperas de la publicación de la Carta 08, focalizará la atención internacional sobre la situación de los derechos humanos en el país asiático y el encarcelamiento de otros activistas, en un momento en el que muchos gobiernos -entre ellos, el de EE UU- han suavizado sus presiones al respecto ante la pujanza de la economía china.

Entre los disidentes chinos encarcelados o desaparecidos están: Guo Quan, condenado a 10 años en octubre de 2009; Tan Zuoren, cinco años, en febrero de 2010; Hu Jia, tres años y medio, en abril de 2008, y Gao Zhisheng.

Amnistía Internacional (AI) saludó la elección de Liu Xiaobo, de la que dijo que espera que sirva para "mantener la atención sobre la lucha por las libertades fundamentales y la protección concreta de los derechos humanos a la que Liu Xiaobo y muchos otros activistas están dedicados". "Este premio solo marcará una diferencia real si genera mayor presión internacional sobre China", afirmó Catherine Barber, subdirectora de AI para Asia-Pacífico.

El comité noruego quiso disipar las críticas sobre la concesión de este Nobel de la Paz al asegurar que considera que "existe una estrecha relación entre derechos humanos y paz. Estos derechos son prerrequisito para la 'fraternidad entre naciones' de la cual escribió Alfred Nobel en su testamento". El galardón está dotado con 10 millones de coronas suecas (un millón de euros).

En previsión de la concesión del premio a Liu, Pekín publicó en septiembre un informe titulado Progreso en los derechos humanos en China en 2009, en el que asegura que el país ha avanzado en este campo, con la mejora del nivel de vida de sus ciudadanos. El documento destaca que destinó cuatro billones de yuanes (430.000 millones de euros) a un paquete de estímulo económico que ayudó al país a vadear la crisis global. Organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch replicaron que desde los Juegos Olímpicos de 2008, las autoridades han incrementado la represión sobre disidentes y abogados, y han reforzado las restricciones en Internet y los medios de comunicación tradicionales.

La Unión Europea, sin embargo, no se pone de acuerdo para pedir la libertad de Liu. José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, felicitó a Liu por el galardón, pero no se atrevió a molestar a Pekín reclamando su libertad. La decisión del comité Nobel constituye "un fuerte mensaje de apoyo a todos los que luchan en el mundo por la libertad y los derechos humanos", se limitó a declarar Barroso. Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, una de cuyas funciones es representar a la UE en la escena internacional, guardó silencio. Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior de los Veintisiete, emitió un comunicado en el que expresó su alegría por la concesión y su confianza en que Liu "pueda recibir el premio personalmente", informa desde Bruselas Ricardo Martínez de Rituerto.

Manifestantes piden la liberación de Liu ante la delegación del ministerio de Exteriores chino en Hong Kong.
Manifestantes piden la liberación de Liu ante la delegación del ministerio de Exteriores chino en Hong Kong.REUTERS

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS