Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La corrupción no pasa factura al PP

Los populares amplían su mayoría absoluta de 54 a 60 escaños en las Cortes - El PSPV se hunde y pasa de 38 a 33 diputados y Esquerra Unida mantiene 6El presidente aventaja en un punto a Alarte en las preferencias para jefe del Consell

Los escándalos de corrupción no pasan factura al Partido Popular. Así lo revela la encuesta de Metroscopia realizada en la Comunidad Valenciana con motivo de la festividad del 9 d'Octubre. El sondeo señala que, de celebrarse elecciones hoy, el PP revalidaría su mayoría absoluta con mayor holgura que en 2007.

El PP pasaría de sus 54 escaños actuales a 60 al arrebatar dos escaños a los socialistas en las provincias de Alicante y Castellón y un escaño en la de Valencia, donde también arrebataría otro a Esquerra Unida.

El incremento de la ventaja no se obtiene por un mayor apoyo de los votantes, ya que el PP perdería dos puntos respecto al resultado de los comicios de 2007, que se situó en un 53,3%. El mayor número de escaños en el PP vendría dado por el hundimiento de los socialistas valencianos, que perderían cinco de sus 38 diputados actuales. En un clima de claro desánimo ciudadano y con un creciente pesimismo sobre la evolución de la situación económica, el PSPV se queda por debajo del 30% de los votos, dado que un inusual porcentaje de sus votantes se inclina por la abstención. El sondeo se basa en una participación electoral, en el caso de que los comicios tuviesen lugar hoy, inferior en cinco puntos a la que tuvo lugar en las últimas elecciones autonómicas, en 2007, y que superó el 75%.

La muestra indica, además, que Esquerra Unida lograría seis escaños (6,7%) y obtendría grupo parlamentario propio, aunque ello representa un diputado menos que los que obtuvo la coalición Compromís en 2007. Esta marca electoral, que ahora integran el Bloc-Iniciativa-Verds, no superaría la barrera electoral del 5%.A quien sí le pasan factura los escándalos de corrupción es al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, cuya imagen sufre un severo desgaste. Tan severo que dos de cada tres valencianos (62%) considera que sería mejor que el PP presentase un candidato a la presidencia que no fuese el actual inquilino del Palau de la Generalitat.

La encuesta revela los sentimientos encontrados de los votantes populares, que por un lado creen que Camps debería repetir como candidato (58%) pero por otro lado (59%) desean pasar página y contar con un liderazgo nuevo. En estas condiciones, el presidente de la Generalitat suspende por primera vez en la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS con una nota de 4,4. El suspenso llega después de que el año pasado lograse un aprobado justo tras estallar el caso Gürtel.

Los valencianos siguen valorando bien la experiencia y la inteligencia del presidente de la Generalitat (5,9), aprueban su simpatía (5,1), cuestionan su eficacia como gestor y su prudencia (4,7), le suspenden a la hora de inspirar confianza (4,1) y le otorgan un suspenso claro (3,9) en materia de honradez. Los votantes del PP le aprueban con holgura en todos los conceptos, pero también lo hacen siguiendo una escala descendente, es decir, que lo que menos valorado es la honradez.

Estos indicadores se traducen también en una pérdida de confianza de los valencianos hacia el presidente de la Generalitat. Si en el sondeo de 2009 un 40% de los ciudadanos decía que había disminuido su confianza en Camps, este año el porcentaje se eleva hasta el 48%.

[El secretario del PP regional, Antonio Clemente, presentó ayer un sondeo propio que indica que el PP ganaría entre cuatro y cinco escaños si hubiese elecciones ahora y afirmó que no preguntan por la valoración de Camps porque lo consideran "el mejor líder"].

Es probable que en la valoración que tienen los ciudadanos del presidente del Consell haya influido el hecho de que ahora hay más valencianos (55%) que hace un año (49%) que creen que el caso Gürtel se basa en actuaciones graves, que merecen credibilidad, y descartan la tesis del montaje esgrimida por los populares.

Con esta baja valoración del jefe del Consell, cuando se pregunta a los valencianos a quién prefieren de presidente de la Generalitat si a Camps o al candidato de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, la diferencia entre ambos es mínima. Un 40% dice preferir a Camps y un 39% opta por Alarte. El secretario general del PSPV, Jorge Alarte, tiene sin embargo un grado de popularidad entre la ciudadanía muy inferior al de Camps (85%). Al líder socialista tan solo lo conoce un 22% de los valencianos, un porcentaje muy similar al 20% de conocimiento que obtuvo en el sondeo de 2009.

La valoración de Alarte, pese al bajo grado de conocimiento, tampoco logra el aprobado. Se queda en un suspenso de 4, muy similar al 4,2 que le otorgaron los valencianos en la encuesta de hace un año.

El hecho de tener un perfil muy bajo tampoco libra al líder socialista del sentimiento de agravio que tienen los valencianos hacia el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero, ya que hasta en los propios votantes del PSPV son mayoría los que piensan que la gestión de Madrid ha perjudicado a la Comunidad Valenciana.

Así, dos de cada tres valencianos (66%) está convencido de que la gestión del Gobierno en la Comunidad Valenciana ha sido mala o muy mala. Un porcentaje que es significativamente mayor al registrado en el sondeo de hace un año, cuando eran algo más de la mitad de los ciudadanos (55%) los que se sentían agraviados por el Gobierno central.

Una situación que se traduce también en un suspenso a la labor de oposición (3,4), pese a que Jorge Alarte se ha desmarcado de las posiciones del Gobierno con su oposición a la instalación de un almacén de residuos nucleares en Zarra y a que el Estatuto de Castilla-La Mancha se utilizase para derogar el trasvase Tajo-Segura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de octubre de 2010