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El 'reino' norcoreano inicia la sucesión

Kim Jong-il, enfermo desde 2008, designará heredero a su hijo menor en la primera reunión de los delegados del Partido de los Trabajadores en 44 años

Corea del Norte, la única dinastía comunista del mundo, anunció ayer que el 28 de septiembre se reunirán en Pyongyang los delegados del Partido de los Trabajadores. En un escueto comunicado recibido en Tokio, la agencia oficial de noticias KCNA señala que el objetivo del cónclave será la elección del "órgano supremo de liderazgo". Analistas surcoreanos que siguen minuciosamente lo que sucede en el Norte afirman que todo apunta a que Kim Jong-il, que sufrió un infarto en 2008, designará al menor de su tres hijos, Kim Jong-un, como su heredero político. El secretismo del régimen es tal que no se sabe con certeza la edad del nuevo líder, aunque la mayoría de los expertos la cifra entre los 26 y 28 años. Tampoco se sabe qué estudios tiene ni cuál es su experiencia para hacerse cargo de un país dotado de armas nucleares y sumido en una profunda crisis económica.

El diario The Korea Times sostiene que el joven tendrá como tutor en la dirección del país a su tío Jang Song-taek, quien en junio pasado fue promovido a vicepresidente de la poderosa Comisión Militar Nacional. De hecho, la mayor oposición al nombramiento de Kim Jong-un puede venir precisamente de los militares, que en las dos últimas décadas han reforzado su poder frente al gobernante Partido de los Trabajadores y constituyen el ala más dura del régimen.

Desde que hace dos años Kim Jong-il sufrió el infarto que le dejó graves secuelas, incluso una apreciable debilidad física, Jang, de 64 años y casado con Kim Kyong-hui -la única hermana del llamado Querido Líder- se ha ido haciendo con los hilos del poder. Los expertos aseguran que hoy es quien controla el reino y que seguirá haciéndolo como regente cuando el heredero ascienda al trono comunista.

Esta será la primera conferencia de delegados que se celebra desde 1966. La designación de Kim Jong-il, de 68 años, como heredero de su padre y fundador de la patria, Kim Il-sung, se hizo en 1980 durante el último congreso del Partido de los Trabajadores realizado hasta ahora. Pero fue solo a la muerte del llamado Supremo Líder, en 1994, cuando se colocó al frente del país, aunque la vieja guardia que luchó contra los japoneses y contra los estadounidenses en la guerra de Corea (1950-1953) no consintió que se le nombrara presidente de la República.

En las últimas semanas, tanto la prensa surcoreana como la estadounidense se han hecho eco de que el régimen norcoreano quiere volver a la mesa de negociaciones para desmantelar su armamento nuclear a cambio de romper el aislamiento internacional que sufre y de una importante ayuda económica para tratar de mejorar su desastrosa situación económica, que bordea la hambruna. La mesa la conforman China, Rusia, las dos Coreas, Japón y Estados Unidos.

La conferencia de delegados se anunció para primeros de septiembre, pero ni entonces se indicó por qué se posponía ni ayer se dieron las razones de ello.

Prácticamente nadie ha visto a Kim Jong-un, aunque diversos medios señalan que acompañó a su padre en el viaje que este realizó recientemente a China, el gran aliado de Corea del Norte. Los dirigentes chinos guardan también el más riguroso secreto sobre todo lo referido al régimen norcoreano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de septiembre de 2010