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Educación penalizará a la empresa que surte de ordenadores a los colegios

La adjudicataria asegura que las fechas de entrega son "confidenciales"

Educación aplicará la cláusula prevista para demoras en el contrato con Coremain, la empresa que debía suministrar los 15.000 ordenadores del proyecto Abalar para este 20 de septiembre, plazo que no podrá cumplir debido a "problemas de abastecimiento mundial" anunciados ayer por la consellería de Jesús Vázquez. En el documento firmado por Educación y la firma gallega, con sede en Santiago, quedaba establecido que en caso de demora imputable a la adjudicataria, la Administración impondría bien una penalización diaria de 20 céntimos por cada 1.000 euros del precio total del contrato -de 4.611.918 euros-, bien una incautación de la garantía definitiva. Coremain ya ha comunicado a Educación que no entregará a tiempo para el inicio del nuevo curso los ordenadores debido a problemas de suministro de la subcontrata china que fabrica los aparatos. Ni la Consellería de Educación ni la adjudicataria han querido desvelar el nombre de la fábrica, a la que culpan de los retrasos por falta de stock de las pantallas táctiles de las que irán provistas los ordenadores.

El proyecto de la firma gallega era el segundo más barato de los concurrentes

"Tenemos la esperanza de solucionar el problema lo antes posible", explica un portavoz de Coremain, que no ha ofrecido más información que la aportada el pasado lunes por la consellería. Tampoco se pronuncia Coremain acerca de la nueva fecha de entrega tras el retraso sobre el plazo inicial. "El tema de las fechas es un asunto confidencial del contrato", arguyen desde la consultora, que compitió con otras seis firmas - Telefónica, Toshiba, Telefónica de Informática y Comunicaciones, TRC Informática y Dell-. El proyecto de Coremain era el segundo más barato de los concurrentes y ofrecía cuatro años de mantenimiento para los equipos, de última generación, dotados de pantalla táctil de 11,6 pulgadas. Precisamente "sus características novedosas" son las que están, según Educación y Coremain, en el fondo del problema. "Por el tipo de ordenadores solicitados, no hay stock", confirman fuentes de la empresa adjudicataria, que firmó su contrato con la consellería en la primera semana de agosto. El documento obligaba a Coremain a entregar los equipos a la Xunta en los 45 días posteriores a la firma. El contrato no admitía ninguna clase de prórroga, por lo que a partir del día 20 de septiembre Educación podría castigar a la empresa por incumplir el contrato.

Galicia no es la única comunidad autónoma a la que los ordenadores portátiles no llegarán puntuales para el nuevo año académico. El Ministerio de Educación subvenciona programas similares al gallego en casi todas las comunidades. El proyecto Abalar forma parte de uno de mayor envergadura, Escuela 2.0, que subvenciona el Ministerio de Educación en todas las comunidades españolas excepto Valencia, Madrid y Murcia.

A Cataluña, donde ayer empezó el curso escolar, tampoco llegaron los portátiles comprometidos para 160 institutos de secundaria, aunque la Generalitat confía en que los problemas se puedan solventar en las próximas semanas. Pese a que es el ministerio el que coordina el plan de digitalización de las aulas, las comunidades autónomas se encargan de adaptar los proyectos a sus necesidades. "Pero el convenio con el ministerio obliga a las comunidades a cumplir con unos plazos", explican desde el departamento de Ángel Gabilondo.

Los contratiempos a los que se enfrenta el proyecto Abalar ponen en espera a 200 centros educativos, públicos y privados, y a los 15.000 profesores y alumnos de quinto de Primaria y primero de la ESO que iban a aprovecharse desde principios de curso de la digitalización de muchas de las tareas de las aulas. El proyecto presentado por la consellería apostaba por la sustitución de las clases "tradicionales" por otras en las que los contenidos digitales tuvieran más presencia. A través de un portal web que aún no está en uso, los padres podrán conocer si su hijo falta a clase, la fecha de los exámenes, el horario de tutorías o los deberes del día siguiente. El sistema facilitará el seguimiento de las clases a los niños que se ausenten en períodos largos por razones de enfermedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 2010