Reportaje:FORTUNAS EN RUSIA

Político pobre con mujer rica

Funcionarios y cargos rusos, oficialmente con pocos ingresos, aparecen unidos a millonarias

Aunque su influencia en la política y en los negocios es todavía limitada, las mujeres se van afianzando cada vez más en el particular sistema patriarcal de Rusia. Entre otras cosas, las rusas manejan dinero como empresarias, como consortes de altos cargos y funcionarios, y como hijas de potentados y magnates. Cierto, al margen de las reglas vigentes del poder político y económico, hay un grupo integrado por las que ganan millones con su talento, como la veterana cantante Ala Pugachova, la escritora de novelas policiacas Daría Donzova y la tenista Masha Sharápova.

En la lista de las cien fortunas más importantes del Estado ruso, elaborada por la revista Forbes, aparece solo una mujer, Yelena Batúrina, empresaria de 49 años y esposa del alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov. Batúrina es la fundadora y propietaria del grupo Inteko, que tiene intereses en la construcción y el sector inmobiliario. Forbes le calculó un patrimonio equivalente a 2.265 millones de euros y la situó en el puesto 27.

Hijos de oligarcas llevan meteóricas carreras en el entramado de empresas controladas por el Kremlin

El alcalde de Moscú utiliza su poder para promover los negocios de su esposa, según sostiene el ex vicejefe de Gobierno de Rusia, Borís Nemtsov, en un crítico folleto con intencionalidad política publicado a fines de 2009. Batúrina se ha querellado con Nemtsov y los jueces le han obligado a eliminar dos frases del texto, pero no han cuestionado que Luzhkov firmara "más de 20 disposiciones del Gobierno de Moscú en beneficio de la compañía Inteko, las cuales le permitieron vender viviendas construidas e inmuebles a precios comerciales, y de este modo Batúrina se convirtió en una multimillonaria en dólares junto con su marido". Según la declaración de la renta de Luzhkov, la esposa del alcalde moscovita ganó casi 31.000 millones de rublos -casi 788 millones de euros- en 2009, y dispone de una casa en Reino Unido y otra en España, de 1.203 y 1.627,9 metros cuadrados, respectivamente.

En la lista de las empresarias más influyentes del país, el segundo puesto es para Natalia Kaspérskaya, presidenta de la junta directiva de los laboratorios Kaspersky y de Infowatch, una compañía dedicada a producir sistemas de protección de datos confidenciales. Si Batúrina representa la élite agresiva, enérgica y tradicional que supo aprovechar la época de Borís Yeltsin para hacer carrera, Kaspérskaya, de 44 años, forma parte del sofisticado grupo que va a la cabeza de la modernización tecnológica de Rusia. Se graduó en matemáticas aplicadas en el Instituto de Construcción de Maquinaria de Moscú y tiene un extenso currículo. Con su ex marido, Yevgueni Kaspersky, cofundó el laboratorio que ha producido un famoso antivirus. Kaspérskaya tiene cuatro hijos y está casada en segundas nupcias con un especialista en inteligencia artificial. La troika de empresarias influyentes se completa con Olga Pleshakova, directora de la compañía de aviación Transaero.

Por primera vez, al presentar su declaración de renta correspondiente a 2009, los altos cargos y los funcionarios rusos tuvieron que indicar los ingresos de sus consortes. El resultado ha sido la existencia -formal o real- de numerosos matrimonios de "modestos" funcionarios y políticos con mujeres multimillonarias. Entre las esposas de los legisladores, la más acaudalada es Raísa Olshanskaya (con unos ingresos de casi 1.000 millones de rublos, -más de 25 millones de euros-), consorte del diputado Nikolái Olshanski. Entre las esposas de los gobernadores destaca la artista dramática Larisa Belobrova, casada con el gobernador de la Región Marítima (en el Lejano Oriente) que declaró 540,6 millones de rublos -casi 14 millones de euros- en Vladivostok. Mucho más que sus maridos ganan Gulsina Minnijánova, esposa del presidente de Tatarstán, y las consortes de los gobernadores de Krasnodarsk y Rostov, en el sur de Rusia, o Altai, en Siberia, por citar algunas.

Los ministros también tienen consortes millonarias. La más relevante es Olga Shuválova, esposa de Igor Shuválov, primer vicejefe del Gobierno, que declaró 641 millones de rublos -más de 16 millones de euros-, cerca de cien veces más que su marido. Esta mujer colecciona coches de lujo (un Jaguar, tres Mercedes, una limusina Zil), además de poseer tres pisos y casas alquiladas en Austria y Reino Unido de 1.479,84 y 424 metros cuadrados, respectivamente. Olga Shuválova es copropietaria de más de 15 hectáreas de terrenos colindantes con el futuro emplazamiento de Skolkovo, el equivalente ruso del Silicon Valley, que es el proyecto bandera de la modernización tecnológica impulsada por el Kremlin. Entre las consortes del Kremlin, destaca Natalia Dubovítskaya, esposa del vicejefe de la Administración, Viacheslav Surkov: su mujer, de 35 años, ganó más de 56 millones de rublos -1,5 millones de euros- (casi diez veces más que su marido) en 2009, tiene intereses en la producción de almidón y está vinculada al mundo del diseño.

Otras mujeres afortunadas aparecen en listas de "hijas de oligarcas" o "buenos partidos" de la revista Finance. Una de las herederas más cotizadas es Víctoria Mijelson, hija única de Leonid Mijelson, director general de la empresa de gas Novatek, cuya fortuna se calcula en 4.600 millones de euros. Víctoria ha desbancado a Anastasia Potanina, después de que el padre de esta, el empresario Vladímir Potanin, copropietario de la mayor empresa de níquel del mundo, anunciara que iba a destinar su dinero a fines benéficos. Otro excelente partido es Gulnara Kerimova, de 20 años, hija del oligarca Suleimán Kerímov, que puede heredar una fortuna de 3.700 millones de euros, y Natalia Rybolovleva, hija de Dmitri Rybolóvlev, el presidente del consejo de directores de Uralkali, cuya presunta herencia está en torno a 3.300 millones de euros. En cambio, Anna Abramóvich, de 18 años, uno de los cuatro vástagos de Román Abramóvich y su primera esposa, Irina, tendrá que compartir herencia con sus cinco hermanos (contando el benjamín de Abramóvich, fruto de la unión con Daria Zhúkova). A Anna pueden corresponderle 2.200 millones de euros, calculaba Finance.

De momento, sin embargo, el protagonismo público de la segunda generación de los oligarcas corresponde a los varones, chicos apenas salidos de la universidad que realizan carreras meteóricas en empresas controladas por el Kremlin.

Yuri Luzhkov, alcalde de Moscú, y Yelena Batúrina, su esposa, única mujer en la lista Forbes de las cien mayores fortunas de Rusia, en Brescia, Italia.
Yuri Luzhkov, alcalde de Moscú, y Yelena Batúrina, su esposa, única mujer en la lista Forbes de las cien mayores fortunas de Rusia, en Brescia, Italia.Getty Images

Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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