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La mayoría de los controladores ratifica el pacto salarial con AENA

Blanco accede a reunirse con los representantes del sindicato en los próximos días

Los controladores aéreos cerraron ayer un nuevo capítulo del conflicto que han mantenido con AENA este verano: ratificaron por una mayoría abrumadora el acuerdo de mínimos al que su sindicato, USCA, había llegado con la empresa el pasado viernes. La votación no deja dudas: de los 1.811 votos que emitieron, 1.613 fueron positivos (el 89%), 132 negativos (7,2%) y el resto en blanco. Un resultado contundente, aunque inferior al apoyo prácticamente unánime que había recibido semanas atrás la amenaza de huelga. "El acuerdo de mínimos marca un punto de inflexión. Se abre una nueva etapa", explicó ayer al dar a conocer los resultados el portavoz de USCA, César Cabo.

Pronto llegará un buen momento para medir el clima de esta "nueva etapa" entre AENA, el Ministerio de Fomento (de quien depende el gestor aeroportuario) y los controladores. Según explicaron fuentes ministeriales, el responsable del departamento, José Blanco, se verá en los próximos días con los representantes de USCA, el sindicato que cuenta con una afiliación del 97% del colectivo. Los dirigentes sindicales pidieron una reunión con Blanco a comienzos de agosto, cuando se disparó la tensión con AENA. El ministro rechazó esta posibilidad mientras estuviera sobre la mesa la amenaza de huelga. Ahora el paro está fuera del escenario. Desaparecen así los obstáculos para que el encuentro se produzca.

El 89% del colectivo votó a favor del acuerdo de mínimos

Ambas partes volverán a negociar el convenio en septiembre

Lo que votaron ayer los controladores es un pacto de mínimos con dos puntos clave: la jornada laboral y el salario. Ambos aspectos envenenaron las negociaciones entre controladores y AENA para firmar el segundo convenio del sector. Una vez deshecho el nudo, sendas partes retomarán las conversaciones en septiembre.

Las relaciones entre Fomento y los controladores estuvieron al borde de la ruptura el pasado febrero. Entonces el Gobierno aprobó un decreto en el que se aumentaba la jornada de los controladores hasta las 1.750 horas anuales, con lo que se eliminaban de hecho las horas extra y se rebajaba así el salario medio en un 40%, de 340.000 euros a 200.000.

Tras el cambio de condiciones laborales, las bajas del colectivo se dispararon. Para AENA y Fomento, esto fue una forma de presión ilegal; para USCA, fruto del estrés por las nuevas condiciones. La situación estalló en julio, cuando Blanco acusó a los controladores de faltar al trabajo siguiendo "consignas" o, lo que es lo mismo, de hacer una huelga no convocada apoyándose en bajas sobrevenidas. El sindicato respondió con una convocatoria de huelga difusa.

En el pacto alcanzado el viernes, AENA asegura un salario medio de 200.000 euros hasta 2013 con una jornada máxima de 1.670 horas anuales. Ahora se fijan cuatro tipos de turnos (1.200 horas al año, 1.300, 1.400 y 1.500) en función del centro de trabajo, y el sueldo se reduce de forma proporcional.

A la hora de cubrir las bajas se crea un mecanismo doble. Para las bajas sobrevenidas, se programarán servicios de guardia localizada. Las previstas con 48 horas de antelación se cubrirán de forma voluntaria. No obstante, ningún controlador podrá hacer más de dos guardias al mes, y no podrá superar las 80 horas extraordinarias al año.

Estas eran las reclamaciones básicas de USCA en el documento de 12 puntos que presentaron a AENA a comienzos de mes, pero no las únicas. Los controladores también reclamaban que los mayores de 57 años se reincorporaran al trabajo. La retirada de este colectivo había provocado, según el sindicato, retrasos en las maniobras de aproximación aérea a Madrid. Al final, el acuerdo contempla que puedan hacerlo a tareas no operativas. Otro de los asuntos en que hubo acuerdo atañe a la formación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de agosto de 2010