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PT cae solo el 0,3% por la esperanza de que se reabra la negociación por Vivo

Telefónica y la lusa contratan abogados holandeses por si hay un pleito

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Los inversores se pronunciaron ayer sobre la ruptura de las negociaciones para la compra de Vivo a Portugal Telecom (PT) por parte de Telefónica. Al comienzo de la sesión, PT llegó a caer hasta un 4,8%, pero luego la cotización se recuperó y cerró con una caída de solo el 0,3%, en línea con el mercado. La explicación de los analistas es que los inversores confían en que se reabran las negociaciones.

Telefónica -que ayer cayó el 0,25% en Bolsa- declaró el pasado sábado que su oferta de 7.150 millones por Vivo se había "extinguido", después de que el Consejo de PT solicitase que se ampliase su vigencia 12 días más para seguir negociando. Fuentes de Telefónica citadas por Europa Press descartaron ayer que haya "ninguna posibilidad de acuerdo".

Las acciones de la portuguesa se recuperaron tras descender un 4,8%

Pese a ello, los analistas creen que la negociación puede retomarse de una forma más discreta. "Creemos que la expiración de la oferta es una cuestión técnica, un intento de Telefónica de aumentar la presión sobre PT", según Simon Weeden, de Citigroup, quien cree que la lusa sigue abierta a la negociación y trata de ganarse el apoyo de su Gobierno, que el 30 de junio pasado vetó la operación haciendo uso de una acción de oro que ha sido declarada ilegal por el Tribunal de la UE. El analista de Citi cree que Telefónica debe evitar precipitarse y dejar que la operación madure desde un punto de vista "diplomático".

Los analistas de ING también opinan que el rechazo de Telefónica a alargar el plazo de la oferta es un movimiento "táctico, dirigido a aumentar la presión sobre los portugueses". ING cree que el escenario más probable es que continúen las negociaciones.

"Creemos que este no es el fin de la historia y podría ser solo parte de las tácticas de negociación usadas por los dos lados, que son muy conscientes de las negativas consecuencias que tendría no alcanzar un acuerdo", asegura Javier Borrachero, de Kepler.

La mayoría de los analistas cree mejor la solución amistosa, pero no todos: "Lo más racional para Telefónica sería buscar agresivamente la disolución de Brasilcel", la sociedad al 50% a través de la que los dos socios controlan Vivo, según Robin Bienenstock, analista de Sanford C. Bernstein, citado por Bloomberg.

Ante la posibilidad de que la batalla por Vivo pase al plano jurídico, Telefónica y Portugal Telecom (PT) afilan sus armas. La española cuenta con el asesoramiento de la firma De Brauw Blackstone Westbroek, que en su día diseñó el armazón legal de Brasilcel, según informaron ayer fuentes conocedoras de la situación. Telefónica no quiso precisar desde cuando cuenta con sus servicios, aunque otras fuentes indicaron que el despacho lleva ya algunos meses trabajando para la española. PT también cuenta desde hace tiempo con el asesoramiento de abogados holandeses.

Telefónica no ha querido hacer aún ningún anuncio oficial sobre si solicitará la disolución de Brasilcel. El principal obstáculo para ello es que el acuerdo de accionistas firmado con PT tiene una vigencia de 25 años y su texto solo prevé expresamente la ruptura en caso de mutuo acuerdo.

Los asesores legales de Telefónica, no obstante, buscan la manera de instar la disolución a través de un arbitraje, que sería verdaderamente internacional. La española y la portuguesa se enfrentarían por la operadora brasileña mediante un arbitraje en inglés sujeto a la ley holandesa y de acuerdo con las reglas de la francesa Cámara de Comercio Internacional. Otros pleitos sujetos a estas reglas han tenido una duración de unos tres años. La larga duración se une así a lo incierto del resultado.

Para los gestores de PT, que la acción resistiese ayer fue un alivio. Pero son conscientes de que la oferta de Telefónica suma tanto como el valor en Bolsa de la compañía lusa y de que fue ampliamente respaldada por sus accionistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de julio de 2010