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De empresario estrella a presunto ‘narco’

Detenido el director de carga del puerto por su relación con un alijo de 202 kilos de coca

José Mestre Fernández, de 53 años, ha pasado de ser un reconocido profesional, premiado como mejor empresario nacional del año en el sector de la logística, a la cárcel como presunto narcotraficante. La policía le relaciona con una organización que introdujo un contenedor con 202 kilos de cocaína en el puerto de Barcelona, donde Mestre poseía el cargo de director de la terminal de carga.

En su casa del barrio de Pedralbes, decorada con varias fotos en las que aparece con el Rey, había una valiosa colección de cuadros y coches de lujo.

Guillermo Belcastro ha sido designado director general en funciones de Terminal Cataluña (Tercat) en sustitución de Mestre, que se encuentra en prisión preventiva. Mestre "ha causado baja por un periodo de tiempo indefinido debido a un asunto personal", según una nota de la empresa.

Los 'narcos' enviaron en mayo dos contenedores de prueba
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Dueño o directivo de 64 empresas

El destacado empresario fue detenido hace unos días junto a 14 personas supuestamente implicadas en un entramado asentado en España que pretendía introducir grandes cantidades de cocaína mediante contenedores procedentes de Suramérica.

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Las pesquisas comenzaron en agosto de 2009 tras detectarse que un sudamericano apodado Tío Charlie contactaba con Higinio Alonso, un español que supuestamente iba a poner su "complejo empresarial" para dar cobertura a la importación de cocaína.Higinio Alonso es propietario de la empresa Chatarras Cano, que tiene como objeto social "la explotación de cualquier tipo de negocio dedicado a la comercialización general de metales y artículos de chatarrería". Precisamente era entre cargamentos de chatarra en los que la organización criminal tenía proyectado camuflar los alijos de cocaína que meterían en España. Esta empresa, además, tiene arrendado un almacén en Camporreal (Madrid), donde supuestamente se procedería a la extraer la droga que llegaba a la Península escondida entre hierros.

Los agentes del Grupo 42 de la Brigada Central de Estupefacientes y del Grupo de Respuesta al Crimen Organizado de Galicia llegaron a la conclusión el pasado mayo de que la vía de entrada de la droga iba a ser Barcelona. Un tal Héctor Murillo Rivera, mexicano, llegó en esas fechas a España para entrevistarse con José Mestre, director de la terminal de carga del puerto de Barcelona (Tercat).

Mestre, administrador y apoderado de numerosas empresas mercantiles, casi todas ellas relacionadas con el negocio marítimo, fue distinguido como mejor empresario nacional del sector de logística. En mayo le entregó el galardón el presidente de la Generalitat, José Montilla.

Hace tres semanas, los policías comprobaron que los narcotraficantes disponían de toda la infraestructura necesaria: los suministradores de cocaína, las empresas importadoras y exportadoras, el control de la actividad portuaria, el transporte por carretera y el almacenaje. Dentro de esta estructura, ocupaba supuestamente un papel descatado José Mestre, al que los demás se referían con el apelativo de El Don.

Para comprobar la eficacia de todos los engranajes de la trama, la banda envió a mediados de mayo dos contenedores de prueba para ver si la ruta era la adecuada y si las empresas estaban fuera de sospecha. Al comprobar que todo había ido a pedir de boca, envió otros dos contenedores de chatarra, aunque en uno de ellos iban ocultos 202 kilos de cocaína.

El pasado día 22, la policía procedió a abrir los contenedores en una nave del puerto de Barcelona, facilitada por Mestre en su calidad de director de la terminal de carga. Poco después fue detenido y puesto a disposición de juez Fernando Grande Marlaska, que ordenó su ingreso en prisión. En su casa se halló una importante colección de cuadros -algún miró, algún picasso- junto con un Rolls Royce y otros coches de lujo.

"La importancia de este golpe policial no debe buscarse en la cantidad de droga intervenida, pese a ser importante, sino en el desmantelamiento de una compleja organización que operaba en España y América", ha declarado un mando policial.

En otra operación, la policía ha decomisado otros 113 kilos de cocaína que habían llegado al puerto de Barcelona en una caja fuerte oculta dentro de un contenedor de mercancías. Los policías descubrieron la droga en una nave de El Prat de Llobregat alquilada por un miembro de la red.

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