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Sacresa solicita el concurso al juez con 1.800 millones de deuda

La banca no ha aceptado quedarse con activos a cambio del abultado pasivo con el que la inmobiliaria carga desde la guerra por el control de Metrovacesa

Mil ochocientos millones de euros. Con esta deuda, la inmobiliaria Sacresa, que se declaró insolvente en marzo, solicitó en la mañana de ayer el concurso de acreedores en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona. Fuentes de la empresa aseguran que hasta las dos de la tarde, una hora antes de que se cumpliera el plazo legal para presentar la documentación del concurso o un acuerdo con los acreedores, Sacresa estuvo negociando con la banca. No lo consiguió. La familia Sanahuja, dueños de la firma que ganó la batalla con Joaquín Rivero por el control de Metrovacesa, no han podido ganar la batalla a la deuda. Se convierte esta en la tercera mayor bancarrota del sector, tras los concursos de Martinsa-Fadesa y Habitat en 2008.

La firma se declaró insolvente en marzo y ha agotado el plazo de negociación

Tras la de Martinsa y Hábitat, esta es la mayor suspensión de pagos del sector

La inmobiliaria de los Sanahuja, que despegó en los años sesenta gracias a la construcción de viviendas para los inmigrantes recién llegados a Cataluña, entró en Metrovacesa en 2003, cuando Rivero buscaba apoyos para hacer frente a una opa hostil. Los que fueron socios se convirtieron en enemigos, protagonizando una dura batalla por el control de la compañía. En 2007 la guerra se tradujo en la escisión de una parte del negocio. Los Sanahuja, a través de Sacresa, lanzaron una opa para controlar la nueva Metrovacesa. Llegaron a poseer más del 80%. Pero el control tenía precio: más de 4.000 millones de deuda que un nutrido grupo de bancos les prestó.

La deuda se les atragantó a los Sanahuja. La banca se quedó a finales de 2008 el control de Metrovacesa, de la que la familia mantiene cerca del 17%. Una veintena de entidades reclaman ahora dinero a Sacresa, que debe capital también a organismos como el Instituto Catalán de Finanzas (más de 80 millones) o Hacienda (cerca de 130 millones). El banco escocés RBS, al que adeuda 318 millones, ha sido uno de los más reticentes a negociar, ya que no quiere absorber activos inmobiliarios, según Europa Press.

La decisión del juez sobre si acepta o no el concurso, según expertos jurídicos, se prevé para antes de agosto, ya que el juzgado ha podido estudiar la documentación durante el preconcurso. La dirección de la firma propuso, tras presentar la insolvencia, deshacerse de parte del lastre de la deuda cediendo a las entidades activos por valor de 1.100 millones, y lograr un periodo de carencia de cinco años para hacer frente al resto. En ese tiempo, pretendía centrarse en el negocio que la llevó hace décadas al éxito: la promoción de viviendas. No ha convencido a los bancos y ha anunciado en un comunicado el concurso para cuatro de sus sociedades: Cresa Patrimonial, Sacresa Terrenos Promoción, Sacresa Terrenos 2 y Sanahuja Escofet (Sein). "Con la ayuda de asesores externos, la empresa ha elaborado un plan de viabilidad que considera la mejor solución para afrontar la actual situación de insolvencia, y confía en que la ejecución del mismo le permita superarla lo antes posible", declaró.

Proveedores y compradores temen ahora lo peor y han creado foros en Internet para intercambiar información. El despacho Iure Abogados, que busca representar a particulares afectados como ya hizo con Martinsa, asegura que ha recibido un centenar de llamadas de personas que temen no recibir su vivienda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de junio de 2010