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Europa y Estados Unidos chocan por el déficit en vísperas del G-20

Washington considera prioritario estimular el crecimiento de la economía, mientras Bruselas aboga por la austeridad en las cuentas públicas

Estados Unidos considera más importante asegurar el crecimiento, mientras que Europa, dominada por el peso de Alemania, sigue obsesionada con la reducción del déficit. Superada la posible crisis entre China y las economías occidentales tras el anuncio de Pekín de flexibilizar el tipo de cambio del renminbi, la batalla en el G-20 se perfila ahora entre EE UU y Europa. Washington y Bruselas ya han anticipado públicamente las distintas posiciones que mantendrán en la reunión de los líderes de los principales países industrializados y emergentes que se reúnen en Toronto (Canadá) los próximos 25 y 26 de junio. Las diferencias se han hecho públicas a través de sendos escritos de las autoridades estadounidenses y los mandatarios europeos.

Van Rompuy y Barroso piden reducir los déficits no más tarde de 2011

Obama pospone a 2015 el objetivo de recortar al 3% el desequilibrio fiscal

El fin de las ayudas a la venta de pisos en EE UU ha hecho que caigan un 33%

Europa estudia una tasa a las emisiones de bonos de países que incumplan

Los presidentes del Consejo y de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy y José Manuel Durão Barroso, han enviado una carta a los líderes de los países del G-20 en la que establecen sus prioridades para salir de la crisis. La propuesta de estrategia europea pasa por "empezar la consolidación fiscal sustancial", es decir, la reducción de los déficits públicos "como muy tarde en 2011". Aunque precisan que el G-20 debería acordar "una estrategia de salida de la crisis coordinada y diferenciada para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas".

EE UU sigue otra partitura. Su estrategia pasa a corto plazo por mantener los estímulos a la economía, quizá durante dos o tres años. Y cuando el crecimiento se vaya consolidado, atacar el déficit. El plan consiste en empezar a recortar intensamente el déficit a partir de 2013 para situarlo por debajo del 3% en 2015. Es el mensaje del artículo publicado por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, en el Wall Street Journal de cara a la cumbre del G-20, que firma con Larry Summers, el asesor económico del presidente Barack Obama.

El temor en Washington es que si se corta demasiado rápido el gasto, se ponga en riesgo el frágil repunte. El sector inmobiliario estadounidense es una buena prueba del efecto del fin de los estímulos: las ventas de viviendas a estrenar cayeron un 33% en mayo, tras expirar las ayudas a la compra de una residencia. Las solicitudes de crédito lo hicieron un 6% la última semana.

Sorprende la mayor preocupación por el déficit en la UE, cuando el estancamiento económico es más acusado que en EE UU. Las previsiones de crecimiento de Bruselas para la UE son del 1% y 1,7% para este año y el que viene, mientras que EE UU prevé un 2,8% y un 2,5% en 2010 y 2011 respectivamente. En la UE existe el convencimiento de que es necesario acelerar los esfuerzos para reducir el déficit recordando que "todos los Estados miembros están dispuestos, si es necesario a tomar medidas adicionales para acelerar la consolidación fiscal", escriben en la misiva Barroso y Van Rompuy. Si se analizan los escenarios de déficit de los próximos dos años, las diferencias son aún más abultadas. La UE prevé para 2011 un agujero del 6,9%, mientras que en EE UU será del 13%. Claro que la Administración de Obama tiene más margen de maniobra al contar con el próximo final de las dos guerras que han disparado el gasto militar, mientras que los desequilibrios europeos de las cuentas públicas son más estructurales.

Los dirigentes de la UE consideran además que los esfuerzos de consolidación fiscal deben ir acompañados de "reformas estructurales para estimular el crecimiento". El objetivo es "aumentar la utilización de la fuerza laboral y la productividad".

En Europa el clima dominante es favorable a aplicar sanciones a los infractores del Pacto de Estabilidad y Crecimiento e incorporar el criterio del control de la deuda al aplicado hasta ahora al déficit. En relación con la deuda y en sintonía con esta política de endurecimiento de las exigencias, los Gobiernos europeos consideran la imposición de una tasa a las emisiones de bonos a los países que infrinjan las normas sobre deuda, según una propuesta de la Comisión hecha pública por Bloomberg.

La UE quiere también que la reunión conduzca a una agenda "proactiva en materia de comercio". Para Europa, el comercio es sustancial para asegurar "un crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado".

Geithner y Summers, como ya expresó Obama en la carta a sus homólogos, no quieren una recaída de la actividad económica. Consideran importante que con vistas a los mercados se pongan en marcha planes de austeridad creíbles. Pero sin pisar el freno tan rápido. "Debemos demostrar nuestro compromiso con la reducción del déficit a largo plazo, pero no a precio del crecimiento a corto", señalan.

La prioridad pasa por salvaguardar y apuntalar la recuperación. "Sin crecimiento ahora, los déficits seguirán creciendo más, y eso minará la expansión futura", afirman los dos espaderos del presidente en un artículo que se distancia de la estrategia seguida en Europa, donde hacer frente a la degradación fiscal a corto plazo se ha puesto por delante a los estímulos al crecimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 2010