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Moratinos cambia a los embajadores ante la UE, Francia y Marruecos

Luis Planas irá a Bruselas, Carlos Bastarreche a París y Alberto Navarro a Rabat

A poco más de una semana para que concluya la presidencia española de la UE, el próximo día 30, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ultima ya el cambio de titular en algunas de las principales representaciones diplomáticas españolas, cuyo relevo se ha demorado para hacer frente a las responsabilidades del semestre europeo. Los cambios afectarán, entre otras, a las embajadas ante la UE, Francia, Marruecos o Portugal. Uno de los sustituidos será el representante permanente de España ante la UE, Carlos Bastarreche, uno de los más veteranos, ya que asumió el cargo en septiembre de 2002 tras haber sido secretario general de Asuntos Europeos. Su puesto será ocupado por Luis Planas, embajador en Marruecos desde 2004, de fuerte perfil político y plena confianza de Moratinos. Planas no es un extraño en Bruselas, ya que, además de eurodiputado, fue jefe de gabinete de los comisarios Manuel Marín y Pedro Solbes.

Francisco Vázquez y Joan Clos pueden abandonar el Vaticano y Turquía

Bastarreche pasará a la embajada española en París, que desde 2004 ocupa Francisco Villar, ex secretario general de Política Exterior, mientras que la siempre delicada representación en Rabat será asumida por Alberto Navarro, actual embajador en Lisboa. Su elección constituye una sorpresa, pues lleva poco más de dos años en Portugal. Se trata de un diplomático de gran prestigio, que ocupó la Secretaría de Estado para la UE entre 2004 y 2008 y cuenta con el aprecio personal de José Luis Rodríguez Zapatero.

La elección de un peso pesado como Navarro para defender los intereses españoles en Rabat contrasta con el hecho de que la sede diplomática marroquí en Madrid lleve seis meses vacante. El rey Mohamed VI eligió en enero a Ahmed Ould Souilem, un saharaui que ejerció responsabilidades en el Frente Polisario y el año pasado se pasó a Marruecos. Su designación fue mal recibida en Madrid, ya que da la impresión de que Rabat limita su interés por España al conflicto del Sáhara. Aún así, el Consejo de Ministros le dio el plácet en marzo, pero el soberano marroquí aún no ha firmado su nombramiento. Consciente de las limitaciones de Souilem, Rabat ha colocado a su lado en Madrid a un segundo de peso: Fouad Yazough, ex director de Comunicación del ministerio de Exteriores, que ha efectuado buena parte de su carrera en España.

No son éstos los únicos cambios previstos, pero algunos dependen de factores externos al propio Ministerio. El Gobierno espera, por ejemplo, tener el apoyo del PP para que el ex alcalde de A Coruña Francisco Vázquez deje la embajada en el Vaticano y sea elegido Defensor del Pueblo, pero los populares no parecen tener prisa, pese a que Enrique Múgica abandonará el día 30 su puesto. También el ex alcalde de Barcelona Joan Clos podría cambiar la embajada en Turquía por un cargo en un organismo internacional.

En Asia se planean cambios en las embajadas de Indonesia, China y Japón -el principal candidato para Tokio es el secretario general de Asuntos Europeos, Miguel Ángel Navarro-, aunque lo más probable es que el relevo de estas dos últimas se posponga hasta después del viaje a Extremo Oriente que tienen previsto hacer los Reyes y Zapatero con motivo de la Exposición Universal de Shanghai. En América, se espera que cambien el embajador en Argentina, Rafael Estrella, y se duda si lo hará el representante ante la ONU, Juan Antonio Yáñez, próximo ya a su jubilación.

El baile de embajadores coincide con el lanzamiento del Servicio Europeo de Acción Exterior de la UE. Hoy está previsto que se reúnan en Madrid la Alta Representante, Catherine Asthon; el comisario europeo de Administración y Asuntos Institucionales, Marcos Sefcovic; y miembros del Parlamento Europeo, además del propio Moratinos, para tratar de alcanzar un acuerdo que permita su puesta en marcha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de junio de 2010