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Las consecuencias del ajuste económico

Rajoy critica las medidas pero ofrece al PSOE negociarlas

El PP se inclina por la abstención sin descartar el rechazo

Desde el tan criticado voto negativo al plan de recortes avalado por la Unión Europea, Mariano Rajoy se ha esforzado por ofrecer una imagen distinta. Los populares están empeñados en llenarse de argumentos para poder decidir qué votar el martes, cuando la reforma laboral llegue al Congreso.

La postura más probable sigue siendo la abstención, que es lo que se planteó con más fuerza el lunes, en la reunión de maitines -la cúpula del partido-. Sin embargo, el PP no quiere descartar nada hasta el último minuto, y Ramón Aguirre, un veterano diputado del área económica, fue inmediatamente corregido ayer cuando dio casi por hecho en Radio Nacional que su partido se abstendría.

Pero Rajoy también busca excusas para poder incluso plantearse el no, señalan en su entorno. El líder del PP visitó ayer Melilla -un acto de claro distanciamiento de la política exterior del Gobierno con Marruecos- y lanzó críticas muy duras a la reforma laboral. "No crea puestos de trabajo, que es lo que debe hacer una reforma, y además es un texto que crea confusión, ya que hay muchas cosas que deberán dilucidarse en los tribunales".

Los populares no desean el coste de verse ligados a la postura empresarial

El PP no ha planteado aún ningún documento alternativo, pero se verá obligado a mojarse cuando se abra el plazo de enmiendas de la reforma en el Congreso. Por el momento ha dicho de todo sobre la reforma: que se concentra solo en el despido, que debería incluir un cambio radical de la negociación colectiva -como piden los empresarios-, y ahora que deja todo en manos de los jueces, otra crítica de la patronal. Los populares no quieren asumir el coste de que se asocien sus posiciones a los de esta; por eso han optado por no mojarse mucho.

Rajoy acompañó las críticas de una oferta negociadora. Cargó contra el Ejecutivo porque después de reunirse una hora y media con el PP "hizo cosas distintas a lo que dijo en esa hora y media", pero también afirmó que "está dispuesto a negociar y hablar" siempre que haya claridad y se incluyan reformas de la negociación colectiva, el absentismo laboral y la formación profesional.

El PP esperará ahora la respuesta del Gobierno a su oferta de negociación. Si el Ejecutivo les ignora, los populares habrán logrado un argumento más para votar no, aunque la mayoría de los dirigentes sigue apostando por la abstención. En cualquier caso, el PP tiene menos presión ahora porque cree que el Gobierno ya cuenta con el apoyo de CiU y por tanto su voto no es decisivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de junio de 2010