Reportaje:

La masía, un rústico contemporáneo

Nuevas exposiciones y libros mantienen vivo el edificio catalán por antonomasia

Las masías son la arquitectura rural de Cataluña. Diseminadas de norte a sur, muestran cómo se colonizó el territorio y hablan de un pasado que el imaginario tiende a considerar idílico. Será por eso que muchos de esos edificios gozan de una nueva vida como segunda residencia o tras adquirir una nueva función, sobre todo relacionada con el turismo. Varias exposiciones y publicaciones muestran la importancia de la masía y evidencian que siguen concitando interés.

Joan Curós sabe mucho de masías; arquitecto y profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès, visitó unas 6.000 para elaborar su tesis doctoral, que pronto publicará, y ha visto cómo han cambiado de uso. "En 2000, en la comarca del Solsonès muchas amenazaban ruina, ahora el turismo rural ha hecho que esté sembrada de edificios rehabilitados", asegura. Dos son los caminos que han seguido las masías: si la explotación agrícola y ganadera se ha podido mantener, han debido industrializarse; si no ha sido así, han muerto; en ambos casos, asegura Curós, se requiere una intervención facultativa para adaptar las viejas estructuras y "muchas de ellas no han sido respetuosas".

El 'noucentisme' promovió en 1924 un estudio hoy base del libro 'La vida a pagès'

Según el arquitecto, hasta hace cinco años la gran mayoría no estaban inventariadas y, a diferencia de otros edificios, como castillos e iglesias, la protección dependía de los ayuntamientos y no existía obligación de presentar un proyecto de reforma a un organismo superior. No obstante, en 1924 el noucentisme, llevado por la creencia de que la masía y lo rural era la expresión más pura de Cataluña, impulsó su catalogación. Tras 12 años de trabajo, El estudio de la masía catalana acabó truncado con la Guerra Civil y gran parte del material inédito, entre los que destacan 7.700 imágenes. Este ingente trabajo es la base del libro La vida a pagès. El món perdut de les masies i les possessions de Catalunya i Balears (La Magrana) que se presentará el 22 de junio en la sede del Centre Excursionista de Catalunya (que conserva todo el material que configuró el estudio).

El panorama ha cambiado y ahora el Departamento de Política Territorial y Obras Pública supervisa las obras que se realizan en todas las masías. "Cuando hice mi trabajo no había registros; esto ha llevado a que muchas intervenciones escaparan del control y que se hicieran auténticos disparates", se lamenta Curós, que, además, se queja de "la piedritis, tendencia a forrar la fachada de piedra pensando que eso es rústico, cuando solo las masías más humildes se dejaban con la piedra vista, mientras que las que podían económicamente se revocaban con mortero y se pintaban". Esto le lleva a afirmar que se están creando "edificios folclóricos y de cartón piedra".

El problema, según Curós, es que la masía "ha estado desprotegida por no ser arquitectura culta" y eso ha hecho que muchas desaparezcan bajo la especulación urbanística. Sin embargo, es una arquitectura "inteligente, pragmática y sostenible. Desde el siglo I un edificio no era bueno si no era sostenible. La masía está orientada a mediodía, tiene ventilación cruzada para evitar el calor, está aislada del frío y tiene calefacción natural que proporciona el ganado del piso inferior. Redescubrimos los valores de la arquitectura tradicional, realizada por gente humilde: eso es lo que más me apasiona de las masías", comenta.

Autor de varios proyectos de reforma de masías, Curós alaba intervenciones historicistas, en las que no se aprecia la reforma, y pone de ejemplo Can Cortada, en el barrio barcelonés de Horta, que acoge un restaurante. Sin embargo, él es más partidario de las intervenciones contemporáneas que marcan diferencia con lo antiguo. "¿No puede hablar una anciana de 80 años con un niño de cinco?", se pregunta. "Las intervenciones son sanas siempre que sean racionales y respeten lo antiguo. Si la intervención es seria, la masía sale ganando", sentencia.

Curós es coautor del libro Masies que cal conèixer (Barcanova) que ha generado una exhibición itinerante que recorre Cataluña y que hasta el día 20 estará en Vilassar de Dalt (Maresme). Mientras, la obra social de Caixa Sabadell ha creado otra en la que explica el intento de sistematización de 1924 y el mundo de las masías. Hasta el día 13 se puede ver en Sabadell y luego viajará a Cambrils.

La masía del Pla de la Garga, en Centelles (Osona), donde nació Ildefons Cerdà, en una imagen de 1922.
La masía del Pla de la Garga, en Centelles (Osona), donde nació Ildefons Cerdà, en una imagen de 1922.JOAN CUBELLS

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 07 de junio de 2010.

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