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COLUMNA

Las esquizofrenias

Cada vez más analistas se interrogan sobre la bondad de esa oleada de austeridad coordinada que recorre Europa, en una coyuntura en la que sus países padecen un crecimiento anémico o nulo. Una especie de plan de rigor mortis colectivo, simultáneo, con escasos matices, en lugares tan disímiles como Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, España, Portugal, Irlanda, Grecia..., que han visto desequilibrarse sus cuentas públicas en los dos o tres últimos años como consecuencia de los planes de rescate financieros y de las medidas de estímulo públicas para sustituir a la inapetente inversión privada. Vuelven las políticas de talla única.

Este gigantesco plan de consolidación fiscal, que tiene como objetivo volver a la disciplina del Plan de Estabilidad y Crecimiento (PEC) en el año 2013, ¿no generará un estancamiento a largo plazo en la zona y perjudicará a la economía mundial?

¿Vuelven las políticas de talla única? Alerta sobre las consecuencias de la oleada de austeridad que recorre Europa

Uno de los ejemplos más explícitos de esa esquizofrenia, que permite que un día nuestros dirigentes se angustien por el déficit y la deuda pública, y al siguiente, por el desempleo que no cede y la ausencia de dinamismo de la producción, lo constituye el Fondo Monetario Internacional (FMI), ora keynesiano, ora ortodoxo.

El pasado lunes, el FMI hacía público el informe anual sobre España. En el mismo, además de otras consideraciones sobre el sistema financiero y la reforma de las pensiones y del mercado laboral (sin novedad sobre lo recomendado en años anteriores), el organismo pedía que las autoridades españolas preparen con anticipación "medidas de ajuste adicionales para evitar sorpresas". Y lo hacía en medio del debate sobre este primer paquete de sacrificios (reducción de sueldos de los funcionarios, congelación de las pensiones...), que tan intensa conmoción ha causado en nuestro país. Un segundo plan de ajuste cuando la economía española sigue en contracción y sólo crecerá el 0,9% en 2011, según la OCDE, porcentaje insuficiente para crear empleo neto alguno, por lo que persistirá una tasa de paro del 20% de la población activa.

Al día siguiente de que dicho informe se hiciera público, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, y el economista jefe del mismo, Olivier Blanchard, salían al quite con declaraciones más matizadas. Dijo Straus-Kahn que en parte alguna "está escrito en mármol" que sea "absolutamente necesario" reducir el déficit público al 3% en el año 2013, lo que abre una línea de flexibilidad que debería ser estudiada por la UE y por quien ahora la lidera en este asunto con mano de hierro: Angela Merkel y su "cultura de la estabilidad". Por su parte, Blanchard advertía del riesgo de que, bajo la presión de los mercados, algunos países pequen por un exceso de celo en la austeridad.

Convendría ajustar un poco más ese equilibrio entre estabilidad y crecimiento que de repente ha llevado a Europa a esta furia vertiginosa de consolidación fiscal, sin salir de los problemas anteriores. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de mayo de 2010