La reestructuración del sistema financiero

Caja Madrid y La Caixa se apuntan a las fusiones con pequeñas entidades

Rato estudia una 'fusión fría' con Ávila, Segovia, la Insular de Canarias, La Rioja y Laietana - El gigante catalán negocia la absorción de la rebelde Caixa Girona

El jueves y el viernes pasado, los teléfonos de los presidentes de muchas cajas no pararon de sonar. El Banco de España insistió en su vieja ofensiva para que las pequeñas e indecisas cajas abandonaran sus proyectos absurdos y se refugiaran a la sombra de las grandes. El ambiente de pesimismo financiero y las más exigentes provisiones, ayudaron al supervisor.

A media mañana, La Caixa reconoció que negociaba una absorción con Caixa Girona, la última que se resistía a entregarse. Dos horas después, Caja Rioja, Caja Segovia, Caja de Ávila, Caixa Laietana y la Insular de Canarias admitían por separado a la CNMV su disposición a iniciar conversaciones para la creación de un Sistema Institucional de Protección (SIP), denominada fusión fría con Caja Madrid. Horas después, la entidad presidida por Rodrigo Rato lo admitía en un comunicado. "Este proceso está en fase preliminar y adicionalmente, en su caso, sujeto a la aprobación de los órganos de gobierno de las entidades y de las autoridades administrativas competentes", dice en el comunicado remitido a la comisión.

Caixa Girona se había mostrado reacia a todos los proyectos anteriores
ERC y el PSC deben explicar por qué rechazaron otras uniones más suaves
Las cinco cajas aportan 35.400 millones al balance de la madrileña
El mercado cree que falta una gran fusión de la entidad presidida por Rato

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Estas cinco entidades suman 35.400 millones de balance, con lo que la caja presidida por Rodrigo Rato, que tiene 191.904 millones, pasaría a tener 227.000 millones de activos. Seguiría como la segunda del sector por detrás de La Caixa, que le aventaja en 53.000 millones. Hasta el momento, no han dicho si pedirán ayudas al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), aunque se cree que no será necesario.

La Insular de Canarias y la riojana estaban negociando una unión con la sevillana Cajasol. Sin embargo, a última hora, recibieron indicaciones del supervisor y decidieron cambiar de socio para unirse a la fusión fría que pilota Caja Madrid, según fuentes del sector. Caja Segovia y Caja Ávila también estaban negociando integrarse con el proyecto de Banca Cívica (integrado por Caja Navarra, CajaCanarias y CajaBurgos), pero cambiaron de idea. Atiliano Soto, presidente de Caja Ávila, comentó que cambiaron de caballo porque con esta apuesta había menos redundancias en las oficinas, es decir, habrá menos cierres, y sugirió que tendrían mayor reconocimiento que en Banca Cívica, informa Aurelio Martín.

El traje para esta operación, el SIP, no exige la fusión de consejos de administración ni de redes de oficinas. Se crea un banco que es el holding, donde se consolidan los recursos propios y los beneficios. Además, se fusionan la división de tesorería y riesgos entre otros.

En el mercado se apuesta por que Caja Madrid no parará aquí, ya que estas entidades no le solucionan sus problemas. "Ahora ha hecho un favor al Banco de España porque estas entidades, de seguir sueltas, tendrían un futuro complicado. Lo más probable es que ahora pida ayuda al supervisor para pescar un pez gordo y todos miran a Bancaja", dice un ejecutivo experto.

Comisiones Obreras, sindicato mayoritario en el sector, ha pedido a Rato "garantía en el empleo" y que el SIP no se apoye en un banco "sino en una de las cajas que ya existe".

En Cataluña el Banco de España acabó reblandeciendo a Caixa Girona, a la que hacía ya cierta gracia el mote de Asterix que se le había colgado en el sector de cajas. Pero la Generalitat, que desde el inicio del baile había expresado su deseo de que toda la ropa posible se lavara en casa -con expresiones como que esperaba "no perder ninguna sábana en esta colada"-, está encantada con su más que probable caballero blanco: La Caixa. Y en principio no hará falta ni siquiera un pequeño mordisco al fondo de ayudas FROB, según fuentes de una de las implicadas.

No hay pacto formal ya bendecido, a la espera sobre todo de que el consejo de administración de la caja gerundense se pronuncie sobre su futuro el próximo lunes. Pero La Caixa, y un rato después la de Girona, reconocieron ayer la existencia de conversaciones. La fumata blanca está "pendiente de varias reuniones y de la aprobación de los respectivos órganos de gobierno" de ambas entidades. Fuentes financieras dejaron claro que se tratará, de culminar, en "una fusión por absorción", lo que descarta negociación sobre mantenimiento o pacto de marcas. La Caixa tiene unos activos de 253.000 millones de euros, frente a los pocos menos de 8.000 millones de Girona. Tras la movida de fusiones, seguirá en cabeza. Caixa Girona ganó en 2009 17,7 millones y cerró el ejercicio con 229 oficinas. La Caixa tiene 5.326.

Las cautelas tienen su explicación. Girona se ha convertido en un compañero de viaje difícil, capaz de muchas sorpresas. En el inicio del baile, una reunión exploratoria con Caixa Catalunya para intentar una fusión convenció a ambas partes de que no había la mínima química imprescindible ni proyecto común.

En su momento, Girona protagonizó algunas conversaciones con Caixa Penedès, que no llegaron a ahondar. Con Caixa Sabadell, Caixa Terrassa y Caixa Manlleu la cosa arrancó mejor: su proyecto de crear Unnim parecía encajarle a la gerundense, ya que es un proyecto que intenta visualizar en la medida de lo posible el mantenimiento de marcas y sedes. Pero los intereses políticos y empresariales locales forzaron el descuelgue de Girona poco antes de que Unnim se hiciera realidad. Fuentes de Unnim consideraron ayer "una lástima" todo lo ocurrido. "No hicieron un buen negocio marchándose", añadieron. Ahora, la Diputación de Girona, fundadora de la caja y gobernada por Esquerra Republicana (ERC) y los socialistas del PSC, tienen la difícil tarea de explicar por qué no quisieron una integración y admiten una absorción con un gigante.

Si estas dos grandes operaciones llegan a buen puerto, de las 45 cajas que existían en España antes de la crisis, quedarían 21 entidades entre integraciones y concentraciones en torno a los SIP, aunque este número puede seguir reduciéndose.

De momento y tras las operaciones conocidas ayer, 10 cajas aún no han encontrado pareja de baile. Pero la fiesta no ha terminado y hay tiempo hasta el 15 de junio para más operaciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de mayo de 2010.

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