Crítica:Crítica
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Un padre en las nubes

No hace falta irse al espacio para que, en determinados momentos, un padre de hoy en día note la lejanía que puede sentir un hijo pequeño ante sus más o menos reiteradas ausencias por motivos laborales. Pero Michael López-Alegría, astronauta, se ha ido literalmente al espacio. A la Estación Espacial Internacional, durante seis meses, y sin más posibilidad de contacto con su chaval de siete años que unas rutinarias conversaciones de sonido intermitente e imagen de ínfima calidad. Manuel Huerga, director de Antártida y Salvador, ha filmado en Son & Moon, diario de un astronauta los prolegómenos y los entresijos de la relación padre-hijo durante su ausencia en las nubes a través de una mezcla entre la poética de la imagen, el documental científico y el documento humano, que destaca precisamente en esta última vertiente.

SON & MOON, DIARIO DE UN ASTRONAUTA

Dirección: Manuel Huerga.

Intervienen: Michael López-Alegría, Nicolás López-Alegría, Mijaíl Tyurin.

Género: documental. España, 2009.

Duración: 90 minutos.

Nacido en España, aunque criado y formado en EE UU, López-Alegría explica en off a su hijo, como parte de una especie de homenaje, sus sueños como astronauta. En el bando contrario, la timidez del niño está a punto de arruinar, cinematográficamente hablando, las esperanzas de la película. Sin embargo, al final, su poca participación, sus caprichos de crío, se revelan como su mejor baza: la imposibilidad del padre para sacarle algo interesante en el plano afectivo es el vivo ejemplo de la incapacidad del ser humano. El hombre ha sido capaz de construir una estación estable en el espacio, pero aún no sabe empíricamente cómo explicar a los niños con buenos resultados que no se debe mentir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 14 de mayo de 2010.