Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
cine 63º Festival de Cannes

"La muerte es una salida"

Manoel de Oliveira presenta su nuevo filme a los 101 años

Manoel de Oliveira se pasea por Cannes con la serenidad que le dan sus 101 años. Hay veneración por él en este festival y lo sabe. El cineasta portugués presentó ayer, en la sección paralela Una cierta mirada, su último filme, El extraño caso de Angélica, producido por el barcelonés Luis Miñarro. En el reparto, interpretando a la muerte, la actriz española Pilar López de Ayala. "No puedo explicar bien lo que ha supuesto para mí trabajar con él. Sólo puedo decir que es un hombre educado, respetuoso y lleno de sonrisas. Lo demás, es difícil de contar". La nueva película de Oliveira es un viejo proyecto de finales de los años cuarenta que entonces, alejado del cine y dedicado a explotar los campos de cultivo de su familia, no llegó a rodar. "Pensé hacer la película después de la II Guerra Mundial, en 1946, a raíz de los millones de judíos que habían muerto, muchos judíos pasaron por Portugal en su éxodo a Estados Unidos y fue entonces cuando pensé en la película. Pero no la rodé".

"Cuando nacemos lo único seguro es que falleceremos. Sólo temo el dolor"

La película también nació de la propia experiencia del cineasta con una muerta, la bella prima de su mujer, cuyo cadaver él fotografió. "Aquello tuvo algo de broma, pero el caso es que la fotografía captó algo más que a la muerta, quizá eso sólo fue el sueño de quien la fotografió". El caso es que aquella fotografía devolvió a Oliveira la fe perdida en el cine, en la cámara y su milagro. Una esperanza en la propia vida. Cuando un periodista le reprochó "la melancolía y el pesimismo" de su nuevo filme, el anciano se revolvió encendido: "¿Y qué es la vida? La vida es eso y también esperanza".

Una esperanza que para él no acaba con la muerte. Al preguntarle por la percepción de su propio fin, dijo: "La muerte es una condición absoluta. Cuando nacemos es lo único seguro; moriremos, no hay dudas. Esa certeza me ha hecho no temerla. Aunque temo, eso sí, el dolor. La muerte, como decía Tolstoi, sólo es una puerta de salida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2010