Plan de choque de Zapatero | La presión internacional

La semana en que la crisis griega llegó a España

Los problemas de los países periféricos fuerzan la creación del Gobierno económico de la UE

A la fuerza ahorcan. Finalmente, y sólo después de muchas presiones de la Unión Europea y de Estados Unidos, España y Portugal han asumido que para escapar de las turbulencias financieras tenían que poner en marcha un riguroso plan de austeridad al que se resistían para no poner en riesgo la recuperación económica. El cambio de dirección no ha sido fácil. Sólo ha sido posible por el salto histórico dado en la UE de crear un instrumento de ayuda financiera que supone el primer escudo protector de la zona euro. El giro de los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y José Sócrates no fue, sin embargo, ni tan repentino ni los mercados han tenido la última palabra.

- 23 de abril. Grecia, con unos intereses de la deuda insostenibles, pide ayuda financiera a la UE y al FMI.

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- 27 de abril. La crisis alcanza a Portugal, que ve caer otro peldaño la calificación de su deuda por parte de Standard & Poor's. La amenaza se cierne sobre otros países como Irlanda y en menor medida España e Italia. Al día siguiente, S&P rebaja un escalón de la deuda española. Zapatero había dicho pocas horas antes que veía indicios de mejora.

- 2 de mayo. Aprobado el rescate para Grecia. Los ministros de Economía de los Veintisiete aprueban un rescate mucho más voluminoso de lo previsto hasta entonces y que alcanza de 110.000 millones, de los que 30.000 serán aportados por el FMI. A cambio, se exige a Atenas un ajuste mucho más duro. Es el primer gesto que refleja que la UE empieza a darse cuenta de la magnitud de la crisis. El presidente del Consejo Europeo convoca a los líderes del Eurogrupo para el 7 de mayo.

- 4 de mayo. España y Portugal, zarandeados por los mercados de valores y deuda, son objeto de las peores especulaciones. El falso rumor de que España ha pedido ayuda al FMI por valor de 280.000 millones de euros es calificado por el presidente Zapatero de "absoluta locura". En Bruselas, Zapatero se siente apoyado por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión, José Manuel Durão Barroso. Pero en Bruselas oye también los primeros consejos de que se vaya preparando porque los mercados apuntan a España y Portugal. Desde las más altas instancias de la Comisión se sugiere a Zapatero que prepare medidas adicionales.

- 6 de mayo. Angela Merkel y Nicolas Sarkozy marcan la línea a través de una carta dirigida a Barroso y a Van Rompuy para la preparación de la cumbre, en la que exigen reforzar la disciplina del Pacto de Estabilidad, ampliar la vigilancia a las cuestiones de competencia y potenciar la coordinación económica. La Bolsa de Nueva York se derrumba, con una caída que llegó a alcanzar el 9%. Obama llama a la canciller alemana y le pide que Europa tome medidas. También habla con el entonces primer ministro británico Gordon Brown.

- 7 de mayo. La cumbre de líderes acuerda crear por primera vez un mecanismo "multilateral y un sistema articulado" para defender el euro. Merkel no quiere ir más lejos porque está pendiente de las elecciones regionales y a regañadientes de Sarkozy logra que las decisiones concretas se adopten en un Ecofin extraordinario que se celebrará el domingo 9. Sin embargo, "la cumbre del Eurogrupo fue el detonante para que el fin de semana se adoptara la decisión histórica sobre la gobernanza económica del euro", según una fuente comunitaria.

- 9 de mayo, tarde. Nace el Mecanismo Europeo de Estabilización. Aunque todavía con un carácter temporal de tres años, el Ecofin creó el primer instrumento financiero para intervenir en defensa del euro, con capacidad para movilizar 750.000 millones, 250.000 de los cuales los aportará el FMI. El acuerdo lo adopta un Consejo muy duro que exigió más de 12 horas de debate porque también se quería endurecer las exigencias de ajuste a España y Portugal. El comisario Olli Rehn presentó la propuesta de mecanismo, aprobada una hora antes por la Comisión, que contenía dos componentes: por un parte, de los recursos propios de la UE (60.000 millones) y, por otra, de un volumen más cuantioso de 440.000 millones que se obtendrían de los mercados con garantías de los Estados. A esta segunda parte se opusieron Alemania y otros países. El jurisconsulto del Consejo, Jean Claude Piris, ya había advertido a la vicepresidenta Elena Salgado, que presidió el Consejo, de que la Comisión se excedía en sus competencias al comprometer directamente dinero de los Estados. La solución fue la creación como acuerdo intergubernamental, es decir, fuera del ámbito comunitario, del SPV -Special Purpose Vehicle, una entidad para captar dinero en los mercados- en donde la garantía de los Estados es indirecta. Una declaración final del Consejo concedió la competencia adecuada a la Comisión.

- 9 de mayo, noche. La noche más larga de Salgado. El primer borrador de la declaración final incluía la exigencia a España y Portugal de que redujeran su déficit público un 1,5% y un 2% en 2010 y 2011, respectivamente. Se trataba de un ajuste mucho más duro que el 0,5% y 1% anunciado por Madrid. La presión venía de Alemania, Holanda, Finlandia Suecia, del vicepresidente del BCE, Lucas Papademos, y de Thomas Weiser, presidente del Comité Económico Financiero. En un borrador de las 00.38 horas todavía aparecían las exigencias cuantificadas para España y Portugal. Salgado no cedió. Argumentó que el mandato de la reunión no era para analizar la situación fiscal de los países concretos, sino la creación del mecanismo de estabilización. También insistió en que ambos países ya habían anunciado sus compromisos de ajuste y sólo faltaban los detalles. Al final, la declaración final da la bienvenida a las medidas adoptadas por España y Portugal y se les pide que las presenten en el Ecofin del 18 de mayo para ser aprobadas definitivamente en junio. Obama llama a Merkel y Sarkozy para exigir más recortes. Ayer, Rehn, sin entrar en valoraciones, dijo que iban "en la buena dirección".

- 12 de mayo. Barroso presentó ayer un paquete de medidas para reforzar la coordinación económica de la UE, reforzar el pacto de Estabilidad y crear un mecanismo permanente de gestión de crisis. Ésta podría haber sido el detonante para que la construcción europea diera un gran salto. Un día antes, Obama había llamado a Zapatero.

La vicepresidenta Elena Salgado habla con la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, el pasado domingo en Bruselas.
La vicepresidenta Elena Salgado habla con la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, el pasado domingo en Bruselas.AFP

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de mayo de 2010.

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