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EE UU eximió a BP de tener plan de emergencia ante un hipotético vertido

La petrolera aseguró al Gobierno que sería capaz de contener una fuga de 613.000 litros de crudo diarios - Ya se superan los 757.000

El Gobierno de Estados Unidos eximió a la petrolera británica BP de tener un plan de emergencia en caso de que la plataforma Deepwater Horizon, que alquiló a la subcontrata Transoceanic, provocara un vertido. Hace dos años, la administración del presidente George Bush dejó de exigir estrategias concretas de respuesta a fugas de petróleo a un nutrido grupo de perforaciones en el golfo de México, práctica que ha mantenido la actual Administración. Debido a su falta de preparación, BP duda ahora cómo sellar las dos fisuras que quedan abiertas en el lecho marino, después de fracasar, el sábado, el intento de colocar una campana de acero y cemento sobre una de ellas.

El Gobierno de Luisiana, potencialmente el más afectado por el vertido, exige medidas a corto plazo, como construir una barrera que proteja sus arrecifes. La petrolera, de momento, dice estar abierta "a cualquier propuesta de las autoridades", según su portavoz, John Curry. Pero no aclara si tiene intención de tomar otras medidas urgentes que eviten un desastre ecológico y comercial en el delta del Misisipi. En el plan de exploración del yacimiento, que presentó ante el Gobierno federal a principios del año pasado, aseguraba ser capaz de lidiar con un vertido de hasta 613.000 litros de crudo diarios. Según las últimas estimaciones de Associated Press, la fuga actual supera ya los 757.000 por jornada.

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En caso de un accidente, los técnicos de BP aseguraron en su plan de exploración, entregado al Gobierno en 2009: "Es poco probable que las actividades propuestas provoquen un vertido de crudo en la superficie o bajo ella. Si ese vertido fuera en aguas abiertas cercanas a bancos adultos de peces escamados o mariscos, los efectos serían 'subletales' y el alcance de sus daños se reduciría por la capacidad de los peces y mariscos adultos de evitar vertidos, metabolizar hidrocarburos y excretar metabolitos y compuestos originales". Es decir, la fauna sabría enfrentarse al vertido.

Frases como esa le bastaron entonces al Gobierno. En 2008, la Agencia de Gestión Minera, dependiente del Departamento de Interior, había cambiado sus normas y decidido dejar de pedir planes de emergencia a diversas nuevas perforaciones del golfo. Según una nueva directiva, sólo debían presentarlos, de hecho, las que se encontraran en las costas de Florida o las que tuvieran más de una perforación en el lecho marino frente a las costas de Luisiana o Tejas, entre otras condiciones.

Así, quedó eximida la plataforma Deepwater Horizon, que el año pasado comenzó a explorar el yacimiento del Mississippi Canyon Area. En el documento de exploración de 2009, BP admite: "No se requiere en este plan de exploración una estrategia de acción frente a un posible vertido del yacimiento del que BP espera obtener el mayor volumen de hidrocarburos". La petrolera, según confirmó un portavoz, tenía un manual genérico de acción en la zona, que rige sobre todas sus perforaciones en el golfo.

En este momento, BP tiene intención de construir una campana de un tamaño menor a la que intentó colocar el sábado sobre una de las fisuras. Entonces, la presión marina y la temperatura propiciaron la cristalización sobre la apertura superior de la estructura, de 12 metros de altura y 78 toneladas de peso. "Ahora estamos intentando construir una versión reducida", explica su portavoz, John Curry. "Creemos que con un menor tamaño evitaremos el problema de la obturación. Podría estar en dos días".

Lo que los expertos consideran la solución más adecuada aún tardará tres meses: es la perforación, bajo el lecho marino, de un conducto paralelo a la tubería por la que emana el crudo, desde su yacimiento a siete kilómetros de profundidad. Con ese conducto, esperan interceptar la fuga original e inyectarle cemento, para sellarla definitivamente.

Un niño juega en una de las playas de la isla Dauphin (Alabama), adonde está llegando el vertido.
Un niño juega en una de las playas de la isla Dauphin (Alabama), adonde está llegando el vertido.REUTERS

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