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Suspendidos por pederastia dos párrocos alemanes

Este fin de semana, Alemania ha vuelto a revivir los días más oscuros del escándalo de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica. Dos curas fueron suspendidos ayer en la diócesis de Würzburg, en Baviera, bajo la sospecha de haber abusado de menores. El sábado, mientras el Papa aceptaba las dimisiones del obispo de Augsburg, Walter Mixa, se dio a conocer una nueva denuncia en su contra de violencia sexual.

Según el anuncio que ayer hizo el obispado de Würzburg, también la fiscalía investiga el caso de dos curas suspendidos tras las denuncias de abusos sexuales. El vicario general, Karl Hillenbrand, aseguró que "la suspensión no es un juicio anticipado sino una señal con la que el obispado quiere demostrar que toma en serio las acusaciones contra ambos sacerdotes y hará todo lo posible para aclarar la situación".

De los dos sacerdotes solo se sabe que tienen 62 y 59 años. El primero trabajaba como guía espiritual en Würzburg y está acusado de haber abusado en 1985 de un joven de 17 años. El otro ejercía sus funciones en la diócesis de Fulda, y habría sido acusado de abusos por un número no precisado de jóvenes.

Las rápidas denuncias de los obispados a la fiscalía ante cualquier sospecha de abusos o violencia demuestra el esfuerzo de la Iglesia alemana en colaborar con la Justicia para salir del peor escándalo de las últimas décadas, que le está costando una perdida constante de fieles.

Comité de sabios

Críticas que han llegado desde diversos ámbitos. Después de escribir dos artículos críticos con Joseph Ratzinger en las últimas semanas, el teólogo suizo Hans Küng manifestó ayer, sin embargo, su cercanía a Benedicto XVI. "Espero que Ratzinger encuentre el camino justo para sacar a la Iglesia de esta crisis que ha adquirido dimensiones inauditas", afirmó Küng a La Repubblica.

El teólogo teme, sin embargo, que el Vaticano no perciba "en su exacta dimensión lo que está sucediendo"; es decir, que la crisis de los abusos ha producido "una crisis de confianza". "Llegados a este punto, los gestos de contrición y las excusas no bastan", declara Küng, que aconseja a Benedicto XVI que actúe "muy rápidamente" y le propone que nombre "un comité restringido de sabios que puedan ayudarle con autoridad a tomar las decisiones que deben tomarse, porque él solo no puede resolver el problema".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de mayo de 2010