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Editorial:

Blindar el euro

La UE y el FMI acuerdan un fondo masivo y sin precedentes para proteger a los países del euro

Los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) acordaron la pasada madrugada, justo antes de que abrieran los mercados financieros, un fondo de rescate multimillonario y sin precedentes para garantizar el restablecimiento de la estabilidad financiera en la zona euro. Las dificultades que atraviesa Grecia, y las amenazas que se ciernen sobre otros países, como España, requerían medidas rotundas y resortes institucionales permanentes para afrontar crisis de tanta envergadura como la actual. La constitución de un fondo de emergencia que, entre lo que aporten la UE y el Fondo Monetario Internacional, alcanzará los 750.000 millones de euros a través de créditos y avales es una buena muestra del reto que afronta la economía europea, cuyas dificultades amenazan con contagiar al mundo entero.

Están por ver los resultados de la histórica decisión adoptada ayer en Bruselas y si se articula con eficiencia y agilidad en la siempre complicada burocracia europea, pero sin duda marca un antes y un después en la historia de la Unión. Es, sin lugar a dudas, un golpe de acción contundente para transmitir serenidad a los mercados y, con ello, sentar las bases para reducir la explícita asimetría entre una completa unión monetaria y una integración política inexistente. La otra señal que salió de la reunión de ayer es el propósito de enmienda adicional de las autoridades españolas para dar una vuelta de tuerca que refuerce la reducción del déficit público en los dos próximos años.

Aunque esta no es una crisis originalmente europea, su contagio ha hecho de la UE la región más dañada. Grecia fue la primera, pero la semana pasada hemos tenido evidencias suficientes de la facilidad con que se convierte en sistémica esta crisis, azuzada por los ataques de quienes el Ecofin ha tildado de "manada de lobos". Estos males estuvieron precedidos por las arbitrariedades de las agencias de calificación crediticia, tras los errores mayúsculos previos a la crisis. Si a esto se añaden las poco ortodoxas maneras de bancos de inversión como Goldman Sachs o Lehman Brothers, es lógico que los contribuyentes reclamen a los Gobiernos actuaciones firmes como la adoptada esta madrugada. La moneda única europea está siendo más cuestionada que nunca. Es hora de decisiones como las aprobadas por el Ecofin. Y esto incluye al BCE, empeñado demasiadas veces en dar la impresión de que va por detrás de la realidad.

Junto a las actuaciones reguladoras y de mayor supervisión sobre quienes han motivado la crisis, Gobiernos como el español tendrán que aplicar decisiones impopulares de reducción del gasto público. Si las intenciones de austeridad han de ser inequívocas, tal como promete el Gobierno español con reducciones adicionales de gasto público tras los encuentros de Zapatero con los líderes europeos, conviene que se asienten en hipótesis macroeconómicas creíbles a medio y largo plazo. Para ello es fundamental llegar a acuerdos con los demás partidos, especialmente con el PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de mayo de 2010