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Crónica:

La Expo de Shanghai se desinfla

Las visitas a los pabellones quedan muy lejos de las expectativas

Se esperaban masas incontrolables que no dejaran siquiera ver el asfalto, y colas interminables hasta en el pabellón de Somalia. No había dudas de que iba a ser la Exposición Universal más concurrida de la historia. Los 70 millones de visitantes (380.000 diarios de media) que preveía la organización se iban a quedar cortos. Muy cortos. Sin embargo, los cinco primeros días desde la inauguración a bombo y platillo han dejado al descubierto una realidad muy diferente: en las tres primeras jornadas, para las que había que comprar un billete especial, sólo accedieron al recinto 560.000 personas, número incluso por debajo del tope fijado para un solo día, a pesar de que los organizadores aseguraron que se habían vendido el doble de entradas.

El pabellón de España recibe una media de 20.000 visitantes al día

El miércoles tan sólo acudieron a la Expo 130.000 personas

El martes, la primera ocasión en la que se podía entrar con un pase ordinario, se esperaba una avalancha. Pero la cifra de visitantes no alcanzó los 150.000, y sólo 9.000 se animaron a comprar la entrada nocturna, que da acceso a partir de las cinco de la tarde por la mitad de precio. Ayer, con la lluvia, a las seis de la tarde habían entrado menos de 130.000 personas. Así, no es de extrañar que una pregunta resuene en la mayoría de pabellones: ¿están limitando las autoridades la entrada de visitantes? El lunes a las once de la mañana, las taquillas estaban cerradas. Sin embargo, se podían adquirir entradas en la reventa, incluso con un 30% de descuento sobre el precio marcado. Uno de los que ofrecía tickets aseguraba que ni siquiera así conseguía colocarlos: "Estoy perdiendo mucho dinero".

Los responsables de algunos pabellones culparon de la escasa asistencia a los 30 grados que se sufrieron el lunes. Pero el martes la situación no mejoró con la brisa y las nubes, y ayer, las tres ciudades españolas con representación en el Área de Mejores Prácticas Urbanas (AMPU) languidecían bajo el chaparrón. Ignacio Niño, comisario del pabellón de Madrid reconocía que están recibiendo unos 1.600 visitantes diarios, muy por debajo de su capacidad máxima de 7.000. De nada parece servir que en las redes sociales del ciberespacio chino se alabe el atractivo de las azafatas de la Casa de Bambú. Por su parte, la plaza en la que está ubicado el Árbol del Aire, el ecosistema urbano que ofrece la capital española aparecía desierta y sólo se animaba brevemente con las diferentes actuaciones. En total, el espacio bioclimático ha acogido a unos 1.400 visitantes diarios.

No obstante, Niño aseguró que "Madrid busca más la calidad del visitante que la cantidad, porque para hacer imagen de país ya está el pabellón de España". De ahí que su muestra tenga un marcado carácter técnico y preste especial atención a los profesionales del urbanismo y de la arquitectura. "No es para el público general. Para ellos está la vertiente lúdica del Árbol", explicaba. Pero, a juzgar por una encuesta realizada en ifeng.com, un portal de noticias chino, el 64% de ese público general no tiene interés en visitar la Expo.

La situación preocupa, e incluso la prensa china, que generalmente sólo resalta lo positivo de estos macroeventos, reconocía ayer que las expectativas no se están cumpliendo. Los representantes de diferentes ciudades de la AMPU se han reunido con los organizadores para tratar de dar un impulso a la mortecina margen occidental del río Huangpu. "Nos han prometido mejorar los accesos y promocionar más el área", aseguraba Niño. Pero la pregunta sigue flotando en el aire: ¿Dónde están los chinos?

La respuesta se encuentra en los pabellones más populares. Las 50.000 reservas para visitar el recinto de China se agotan siempre antes de las nueve de la mañana, hora de apertura de la Expo, y los edificios de los países con más tirón siguen teniendo colas a la entrada. España, por ejemplo, ha superado los 20.000 visitantes diarios desde el 1 de mayo (sólo el 3% son extranjeros), y sigue entre los que encabezan las listas de los más populares. Además, la tienda del lugar está haciendo su particular agosto.

Por su parte, a pesar del reducido número de visitantes y muestra de la fiebre consumista del gigante asiático, Borja Fernández, responsable del establecimiento comercial del pabellón de Madrid, se mostraba satisfecho con los cerca 1.000 euros diarios que hacen de caja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 2010