La mejora del paro de abril se diluye sin el efecto de la Semana Santa

La afiliación a la Seguridad Social sube en 54.000 personas el mes pasado

La letra pequeña de los datos del paro correspondientes a abril esconde alguna sorpresa negativa. El Gobierno había adelantado que los datos serían buenos. Y a primera vista, no hay duda, la razón le asiste. El número de parados cayó, tras ocho meses al alza, en 24.188 personas -se confirmaba así el dato que Efe adelantó el sábado- y quedó en 4.142.425. La Seguridad Social contó 53.852 afiliados medios más y sumó un total de 17.648.660, según publicó ayer el Ministerio de Trabajo. Pero en los detalles que encierran estas grandes cifras hay diablos.

La Semana Santa -abril comenzó en Jueves Santo- inaugura la temporada buena para el empleo, que se prolonga hasta el final del verano. Así que para hacerse una idea completa conviene depurar los datos de los efectos del calendario. Una vez hecho esto, abril no fue tan buen mes. El paro subió en más de 62.000 personas, y la afiliación cayó en 10.000.

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"No son datos malos, pero todavía hay un factor recesivo sobre el empleo. Ahora no es tan intenso como en meses anteriores", disecciona José Antonio Herce, de Analistas Financieros Internacionales. Este conocedor del mercado laboral explica que los datos desestacionalizados están distorsionados a peor porque en las fórmulas empleadas para su cálculo pesan mucho la debacle que el mercado laboral ha vivido en los últimos dos años. Herce, además, ve motivos para el optimismo en el aumento de la contratación, la afiliación a la Seguridad Social -que subió en abril por tercer mes consecutivo tras caer en enero en casi 250.000 afiliados- y la caída bruta del paro registrado.

"Los datos de abril son positivos", definió categórico ayer el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado. Más adelante, matizó: "¿La situación es buena? En modo alguno. Pero creo que estamos mejor que el año anterior", comentó Granado, en referencia a los desplomes que sufrió el mercado laboral a comienzos de 2010 y que, salvo de enero, ya se han atenuado.

Mariano Rajoy fue mucho más duro. Para el líder del PP, la bajada del paro no esconde una realidad "lamentable, bochornosa e inaceptable". Por el contrario, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se abonó de nuevo al optimismo y pronosticó nuevas caídas del paro.

"Estamos muy al final del ajuste de empleo", pronostica Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona. Su afirmación se asienta en el análisis pormenorizado de la evolución del paro y la afiliación por sectores. En el primer caso cayó en todos los sectores menos en agricultura; en el segundo, subió en casi todas las ramas, excepto en la industria manufacturera. El buen comportamiento de la construcción podría indicar, señala Oliver, que la caída del empleo ligado al ladrillo se acerca al final.

Precisamente la mejoría de los sectores donde los hombres tienen una mayor presencia sirvió para que el empleo masculino, tan castigado durante la crisis, levantara mínimamente la cabeza. En abril el número de inscritos en las oficinas del paro cayó en 25.520 personas; por el contrario, el de inscritas subió en 1.332.

Con los datos sobre la mesa, UGT reclamó una reforma del sistema financiero para "incentivar la actividad económica y el empleo"; mientras CC OO advirtió de que la mejoría de abril puede ser "estacional" y pidió medidas para cambiar el modelo productivo.

Por otro lado, ayer, la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, dio cuenta del número de perceptores del subsidio al desempleo creado en verano. Fueron 396.384, frente a los 700.000 previstos. Esto se traduce en un gasto menor del planeado, unos 800 millones, cuando el pronosticado supera los 1.300 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 05 de mayo de 2010.

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