Reportaje:

Iberdrola exprime el Sil

La hidroeléctrica vacía el embalse de Santo Estevo para construir una nueva central y obtener más negocio

Para obtener más energía con la misma cantidad de agua y venderla después en el mercado nacional e internacional, Iberdrola construye una nueva central complementaria a la de Santo Estevo I en el cañón del Sil, Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Red Natura. La hidroeléctrica inició el lunes pasado el vaciado de este embalse para poder realizar la obra subterránea de la central complementaria, Santo Estevo II, que le permitirá turbinar más agua y obtener así mayor cantidad de energía.

Pese a que desde la empresa advierten de que el vaciado se realiza muy paulatinamente (a razón de un metro de profundidad por día, durante 30, y optando por turbinar el agua en lugar de abrir las compuertas), el jueves se anegaron las termas ourensanas, zona turística por excelencia de la ciudad, y el Ayuntamiento ya ha pedido explicaciones a la empresa. No será la única afección al turismo. Los catamaranes de la zona lucense de la Ribeira Sacra no podrán transitar este verano: la parte que ocupa la cola del embalse, en Lugo, quedará prácticamente seca, mientras que la vertiente ourensana, anexa a la parte superior de la presa, en donde la profundidad es de 90 metros, apenas se verá afectada.

"El ministerio no hace un informe de impacto paralelo", dicen desde Adega
El jueves se anegaron las turísticas termas de Ourense

"En la parte lucense, el cauce será similar al original del Sil durante los meses de verano", justifican los portavoces de la empresa. La hidroeléctrica busca su energía en la zona monumental y paisajística de la Ribeira Sacra. Los embalses, bautizados con los nombres de los monasterios cistercienses en cuyas inmediaciones se construyen las presas, se suceden como las estaciones de un via crucis. Los grupos ecologistas recuerdan que la UE alertó, a través de la Directiva Marco del Agua del año 2000, de la sobreexplotación del Sil. "Ya no es un río, sino sólo una sucesión de pantanos", sostiene el representante de la asociación ecologista Adega en Ourense, Xan Carlos Fernández.

Pero habrá más presas. En los próximos ocho años, a la nueva central de Santo Estevo II se sumarán nuevos embalses: el de San Pedro y el más ambicioso de todos, el de Santa Cristina. Iberdrola realizará en estas tres obras una inversión de 700 millones de euros (127 de ellos correspondientes a Santo Estevo). Una vez construidos, la hidroeléctrica venderá el excedente de energía en el mercado español o en el internacional (sobre todo Portugal y Marruecos).

La compañía eléctrica habla de sostenibilidad amparándose en el informe de impacto ambiental aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente para la central que está en marcha. Como la obra es en caverna se ha considerado que no existe impacto visual. También se descarta cualquier daño a la flora y fauna. Lo garantiza la propia empresa, que ha creado 10 estaciones de vigilancia en las que "biólogos expertos de la empresa URS controlarán la calidad de las aguas y de los sedimentos", sostienen fuentes de la hidroeléctrica que destacan, paralelamente, el dato "relevante" de la creación de empleo en la comarca. Entre los tres proyectos previstos hasta 2018 (que elevarán a una docena los embalses de este río) se crearán 1.250 puestos directos, la mitad de la población del ayuntamiento de Nogueira de Ramuín, en los que se enclavan las presas de Santo Estevo.

Frente al planteamiento de la empresa y de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, que avala la "ausencia de impacto ambiental" de la obra, los grupos ecologistas Adega, Ríos con Vida y Fundación Xermán Estévez, además del BNG, alertan del daño en zona protegida.

Adega reconoce que, a estas alturas, la protesta "es ya simbólica". "El Sil ya no es un río, no tiene cauce" insiste Xan Carlos Fernández. Por ello, el ecologista advierte de que con su protesta por la ejecución de la central de Santo Estevo II sólo pretenden poner ya de relieve el papel de "dueñas y señoras" de las hidroeléctricas, con "mayor poder que la Administración" que las autoriza, basándose en una norma "predemocrática que data de la dictadura franquista" para "enajenar bienes de dominio público como son los ríos".

En opinión de Fernández, la aprobación del Impacto Ambiental de la construcción de Santo Estevo II es prácticamente un paripé, ya que el ministerio, "que representa los intereses de los ciudadanos, no hace un informe paralelo al de la empresa para contrastarlo con el de ésta, sino que se limita a valorar el que la hidroeléctrica le presenta". El senador nacionalista Xosé Manuel Pérez Bouza registró el verano pasado, cuando Iberdrola secó un tramo del río, una denuncia por "atentado medioambiental" en el organismo de cuenca. No prosperó. La fiscalía archivó la denuncia. Adega cuestiona también el papel de la Justicia en algunas actuaciones.

Pese a ello, la Fundación para la protección de la naturaleza Xermán Estévez cree que la presa de Santo Estevo II "vulnera la legislación vigente" e insta al Consello Consultivo de la Xunta y al Valedor do Pobo a que promuevan la transferencia a la comunidad autónoma de las cuencas fluviales intracomunitarias, "a efectos de emisión de dictámenes preceptivos y vinculantes". Y, en sintonía con el resto de grupos ecologistas, la asociación Ríos con Vida se pregunta: "¿Cómo no se va a producir daño en la flora y fauna si se seca un tramo de río?".

Aval a la exportación de energía

La obra de Santo Estevo II cuenta con todo el respaldo de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, a la vista del informe de Impacto Ambiental. El presidente del organismo de cuenca, Francisco Fernández-Liñares, tilda las acusaciones de los ecologistas de "mero oportunismo político" y sostiene que, pese a que Iberdrola no tenía obligación de mantener un cauce mínimo en el río, dado que su concesión data del franquismo, "ha dejado un caudal ecológico de 3.360 litros de agua por segundo".

Fernández-Liñares avala además el interés economicista de la hidroeléctrica con sus actuaciones en el cañón del Sil. Una vez "garantizado" que no existe impacto ambiental, la empresa "está en su derecho de exportar la energía que produce aquí". "Es importante que las empresas exporten para que podamos salir de la crisis. Ojalá pudiéramos exportar también la leche", sostiene el presidente del organismo de cuenca. "Cuestionar esto en el año 2010 es desconocer este país", puntualiza, y matiza a continuación que "Iberdrola también produce para el mercado interior, ya que España necesita energía, uno de los pocos bienes que no es susceptible de ser almacenado".

Líder en Galicia

Con sus tres proyectos en marcha hasta 2018 en el cañón del Sil, en donde posee su concesión original desde la década de los sesenta, Iberdrola se consolida como líder hidroeléctrico en Galicia, en donde, dentro de ocho años, superará la producción de 2.000 megavatios hidráulicos. De las nueve presas que atraviesan el Sil desde su nacimiento hasta su desembocadura, la compañía eléctrica acomete ahora la construcción de la cuarta, Santo Estevo II.

La central de San Pedro II, que construirá tras ésta, será una instalación semisubterránea que aprovechará la presa existente del mismo nombre. Finalmente, construirá la de Santa Cristina, de nueva planta, también en caverna, y con un sistema de bombeo que impedirá el impacto visual.

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