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Reportaje:vida&artes

Destellos en medio de la gran recesión

Algunos emprendedores sobreviven a la crisis con innovación e imaginación - Ahora se valoran más que nunca los avances tecnológicos

A la crisis no se la vence. En el mejor de los casos se aprende a convivir con ella. La actual tiene además un rasgo diferencial: la sequía crediticia. Sin liquidez no hay sector que cante victoria. Muchas pequeñas empresas, comercios o autónomos han conseguido sobrevivir gracias a lo que en el mundo anglosajón se conoce como las tres efes: family, friends, fools (familia, amigos e incautos).

Esta red de seguridad ha sustituido a los bancos a la hora de proporcionar el dinero mínimo para abrir el negocio un día más. Teniendo en cuenta el hecho incontestable que hay muchas más penurias que alegrías, sí es cierto que existen actividades que están resistiendo mejor que otras los embates de la crisis. Son casos que se han beneficiado de cambios en los hábitos de consumo de los ciudadanos, o bien que aportan innovación y valor añadido, o que han sabido aprovechar nuevos nichos propiciados por la Administración. Se trata, en definitiva, de destellos de creatividad en medio de la gran recesión.

La Politécnica de Madrid recibe cada año 300 ideas que buscan financiación

Unos estudiantes han inventado una ventana inteligente que no se calienta

El abandono de negocios ha subido un 53,8% y se cierran 100 tiendas diarias

Un emprendedor: "La tecnología por sí misma no evita que la crisis te afecte"

Los alimentos listos para comer están en auge; se va menos a los restaurantes

Hay 276.000 autónomos menos. "Es catastrófico", dice su portavoz

La Universidad Politécnica de Madrid es pionera en el fomento de la cultura emprendedora desde el ámbito académico a través de su área de creación de empresas. "Detectamos ideas de negocio entre estudiantes, profesores o investigadores, es decir, gente con iniciativa y ganas de hacer llegar la tecnología a la sociedad", indica su responsable, Arístides Senra.

Este centro realiza cada año una competición de creación de empresas y recibe cerca de 300 ideas. Los proyectos compiten entre sí. Al final, cada curso se crean entre 12 y 15 empresas. Además de seleccionar los proyectos, la Universidad pone en contacto a los ganadores del concurso con potenciales inversores. Este programa ha constituido cerca de 50 empresas en los últimos tres años y ha canalizado fondos por valor de 13 millones de euros.

"Hay mucha gente dentro de la Universidad que quiere cambiar el mundo", asegura Senra. "La crisis no nos ha hecho cambiar nuestros criterios de selección. Al contrario, es ahora más que nunca cuando la gente está abierta a ideas innovadoras que marquen la diferencia. Por eso buscamos proyectos serios, que resuelvan problemas concretos, sostenibles y con alto potencial de crecimiento", añade.

Uno de los casos de éxito surgidos del vivero de empresas de la Politécnica es Intelliglass. En 2005, un profesor reunió a un grupo de estudiantes en un local alquilado en el barrio madrileño de Vicálvaro. La idea era desarrollar una ventana inteligente que permitiera que los edificios cuya fachada es de cristal, tan de moda en los barrios de negocios, no se recalentaran. La solución estaba en una ventana con agua por dentro. El agua logra absorber los rayos solares sin limitar la luminosidad. Llevaron el proyecto a la Universidad para registrar la patente pero allí los animaron a no quedarse allí y a crear una empresa. Corría el año 2007.

Desde entonces han aguantado a base de aportar dinero de sus bolsillos, alguna subvención y apostando por la innovación. "La innovación no vale de nada en momentos de crisis si nadie quiere comprar tu producto. Sin embargo, nos permite estar bien situados para salir de ella mucho más reforzados. Nuestras ventanas permiten un ahorro de hasta el 70% en las necesidades de un edificio. La crisis ha incrementado el interés de la gente por las cosas bien hechas y ha provocado que el sector inmobiliario adquiera consciencia de la importancia de los aspectos medioambientales", comenta Miguel Hermanns, socio fundador de Intelliglass.

Otro ejemplo de la importancia de la tecnología para diferenciarse en un entorno de crisis es Agnitio. Esta empresa, surgida también de la Politécnica en 2004, ha podido ya no sólo resistir la recesión sino tener crecimientos en sus ventas en los últimos dos años gracias al desarrollo de un dispositivo biométrico para identificar a las personas por su voz con una fiabilidad próxima al ADN. Entre sus clientes se encuentran los cuerpos de seguridad y los servicios secretos de 22 países en todo el mundo.

"La tecnología por sí misma no evita que la crisis te afecte. Hay muchas tecnologías con un componente elevado de moda que cuando el consumo cae las deja de lado. En cambio, cuando la innovación sirve para resolver problemas de la gente, como es nuestro caso, proporciona un escudo anticíclico a la cuenta de resultados", explica Emilio Martínez, socio fundador de Agnitio.

La actividad emprendedora cayó un 27,1% en España en 2009, según constata el informe GEM publicado por IE Business School. El abandono de negocios y empresas aumentó un 53,8% respecto a 2008, lo que se traduce en el cierre de más de 400.000 iniciativas empresariales.

La caída del número de emprendedores es una mala noticia, resultado de un contexto macroeconómico excepcionalmente negativo. Sin embargo, Ignacio de la Vega, director del Centro Internacional de Gestión Emprendedora y presidente del GEM Mundial, señala que existen también datos para el optimismo. Entre estos destaca el aumento de la detección de oportunidades de inversión o el desarrollo de modelos de negocio innovadores en industrias de elevado potencial.

"Aunque el porcentaje aún es pequeño, hay empresas que esperan lograr en poco tiempo desde su puesta en marcha un alto crecimiento de ingresos, empleo y diversificación geográfica", afirma De la Vega. Entre los negocios más boyantes se encuentran, según el estudio del IE, las industrias ligadas a las ciencias de la salud, el ocio doméstico, "que sigue siendo un refugio del consumo", empresas tecnológicas como las especializadas en el desarrollo de programas informáticos y redes sociales, o compañías especializadas en biotecnología.

IE Business School coordina el Premio Banespyme Orange para promover el desarrollo de empresas tecnológicas. En 2007 el proyecto de Natalia Rojas, Cuatic, fue el ganador en este certamen. Esto le permitió encontrar un inversor de capital riesgo y poner en marcha su empresa en 2008. Ya tiene como clientes a Nike, Opel o Roca, entre otros.

Cuatic está especializada en la creación de experiencias interactivas en el campo de la comunicación y la publicidad.

"La experiencia está siendo durísima por la falta de crédito. Sin embargo, creo que la innovación que aportamos nos viene bien para ganar concursos. Usamos sensores, cámaras o visión por ordenador para que los ciudadanos puedan interactuar a través de su cuerpo con las marcas", explica Rojas.

El pequeño comercio en España aglutina a 650.000 establecimientos y es el primer generador de empleo de nuestro país, con tres millones de trabajadores. Desde que estalló la crisis, cada día se cierran de media 100 tiendas. En total ya han desaparecido 40.000 negocios. "Estábamos sobredotados de infraestructuras comerciales y se ha producido un ajuste. Han desaparecido los establecimientos más ineficientes. Al resto, la recesión les ha hecho más fuertes", opina Miguel Ángel Fraile, presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC). En su opinión, los momentos de turbulencias "aumentan el ingenio de los comerciantes y se mejora la productividad".

Dentro del pequeño comercio, las tiendas de alimentación están sorteando los baches mejor que otras. "La gente sale menos a comer fuera y aumentan las compras en el mercado, especialmente en las tiendas de alimentos preparados que usan buenas materias primas", argumenta el presidente de la CEC.

Otro negocio que resiste es el de las tiendas de electrónica. "Los aparatos son cada vez más complejos y exigen un buen servicio posventa. Los pequeños comercios ofrecen mejor precio y servicio personalizado". En el negocio de la moda se ha producido un cambio sociológico. "Adquirimos prendas unas 20 veces al año. Es una situación que beneficia no sólo a las grandes cadenas como Zara o H&M sino también a las cadenas o franquicias multimarca", concluye Fraile.

Un ejemplo de pequeño comercio que está logrando pasar con cierta holgura la crisis es Tot Vici en Bici, un establecimiento centrado en el mundo de las bicicletas situado en Vilafranca del Penedès (Barcelona). ¿Su receta? "Hay que estar en continuo movimiento. Si te quedas sentado esperando a que entren los clientes estás muerto", dice el responsable de la tienda, Lluís Pons. "Hay que abrir el mayor número de puertas posibles. Decidimos abrir una tienda por Internet para complementar nuestro negocio tradicional. Además, pensamos que no era bueno limitarse a la venta de bicis y ampliamos la gama de productos a toda clase de repuestos y complementos. También tenemos un taller y hemos creado un equipo ciclista para promocionar nuestra marca. Y por supuesto, no quisimos abarcar más de lo que podíamos gestionar durante los años de bonanza económica. Esa prudencia nos permite ahora autofinanciarnos sin necesidad de créditos bancarios", detalla Pons.

En anteriores crisis el número de trabajadores autónomos solía aumentar. El desempleo forzaba a mucha gente a probar suerte por su cuenta. Sin embargo, durante la recesión actual esta tendencia no se ha producido. La restricción al acceso al crédito ha abortado muchos proyectos. El saldo neto de autónomos (altas menos bajas) en los últimos dos años arroja una caída de 276.000 personas.

"Se trata de algo catastrófico, sin precedentes", resume Sebastián Reyna, presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA). A pesar de la crudeza de las cifras, incluso dentro del mundo de los autónomos hay excepciones. "El sector de la hostelería está resistiendo medianamente bien. Es especialmente destacable el caso de los establecimientos de ocio rural, que se han beneficiado de que los turistas españoles salgan menos al extranjero", según Reyna.

Desde esta asociación también perciben un repunte de la actividad en el ámbito de las nuevas profesiones como las vinculadas a la Ley de Dependencia, el turismo activo, el diseño gráfico o la programación informática a través del teletrabajo.

Francisco Parra regenta un negocio de turismo rural en el Pirineo oscense. Opina que la crisis les ha venido bien para "espabilar". Este trabajador autónomo reconoce que les ha beneficiado los cambios de hábitos de los clientes, que priman ahora un turismo de proximidad. Sin embargo, matiza que han tenido una actitud preactiva que contribuye a que "al menos no nos vaya mal". Parra señala que los establecimientos rurales han tenido que ejercer de camaleones. "Nos hemos adaptado a un viajero que hace su reserva en el último momento, que busca más cosas por el mismo precio, que es muy sensible a las ofertas, que exige más información y más actividades. En definitiva, hemos aprendido a tener cintura".

Warren Buffett, quizás el mejor inversor de la historia, es célebre por sus frases. En una ocasión comparó las crisis a la situación que se produce cuando baja la marea: "Entonces ves quien lleva bañador y quien se bañaba desnudo". Si algo tienen de bueno las épocas de recesión es que sacan a la luz ineficiencias. Es lo que ha ocurrido en el sector financiero. El malestar de aquellos clientes que se sienten decepcionados con sus entidades de toda la vida beneficia a unos recién llegados como son los Asesores Financieros Independientes (EAFIS). Esta figura, de larga tradición en otros países, ha sido incorporada a nuestra legislación recientemente. A pesar de su corta historia, la CNMV ya ha aprobado 26 EAFIS, prueba de la potencial demanda de sus servicios.

Una de las últimas en contar con el visto bueno del supervisor ha sido Profim. "A nosotros la crisis nos ha venido bien porque ha destapado el conflicto de intereses que siempre ha existido entre la entidad financiera y su cliente. Lo que a bancos y cajas les interesa vender no es necesariamente lo que necesita comprar el ahorrador", explica su consejero delegado, Víctor Alvargonzález. Uno de los obstáculos que deberán sortear estos profesionales es la falta de cultura de los inversores españoles de pagar por el asesoramiento financiero. "El cliente lo que no quiere es pagar por algo que no lo vale. Hasta ahora el asesoramiento era gratis porque no valía nada", asegura este empresario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de abril de 2010