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Cataluña deja a una opositora adventista examinarse por la noche

Una opositora al cuerpo de maestros de educación primaria, miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, vio ayer recompensada una lucha de tres años para conseguir que el Departamento de Educación reconociera su derecho a realizar el examen después de la puesta del sol. Una resolución del consejero de Educación catalán, el socialista Ernest Maragall, le permitió examinarse en solitario ocho horas más tarde que el resto.

Para los creyentes de esta doctrina cristiana, el sábado es una fiesta especial de reposo en el que se aconseja cumplir con el precepto de no realizar trabajos comunes o seculares, entre los que se incluyen los exámenes, entre la puesta del sol del viernes y la del sábado.

"El sábado es un día especial, pero podemos hacer lo que queramos y nadie está obligado a observar el precepto. Yo lo hago por fe y como una opción personal. Otras personas han hecho oposiciones en sábado y no han sido expulsadas", comenta la opositora, que prefiere mantenerse en el anonimato. Asegura que no desea hacer de su causa "un espectáculo". Tiene 34 años, está casada y tiene hijos.

Aislada en una aula

La aspirante, a la que se había denegado en dos ocasiones su petición, impugnó la convocatoria de este año alegando su derecho a realizar la prueba después de la puesta de sol del sábado.

Esta vez ha tenido más suerte y Educación le comunicó el lunes la resolución firmada por el consejero Ernest Maragall por la que se aceptaba parcialmente su recurso.

La presidenta del tribunal comunicó a los demás aspirantes que cuando entraran en la sala para realizar la primera prueba de la oposición, consistente en desarrollar por escrito un tema elegido por sorteo, la opositora que había aducido motivos religiosos para no realizar la prueba a la hora establecida en la convocatoria (11.45) sería confinada en un aula hasta las 20.40 y que durante todo ese tiempo sería vigilada por un miembro del tribunal para que no pudiera comunicarse con el exterior.

"He luchado porque hay una ley que me ampara. Estoy feliz por ser adventista y muy tranquila porque sé que Dios está conmigo", manifestó la mujer antes de quedar separada de los demás opositores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de abril de 2010