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Necrológica:IN MEMÓRIAM

Margarita Lorenzo, bióloga molecular y bioquímica

El 7 de abril falleció en Madrid, a los 51 años, una de nuestras mejores científicas en el campo de la bioquímica y la biología molecular, por un melanoma. Margarita Lorenzo nos ha dejado en un momento de fecunda madurez de su brillante trayectoria docente e investigadora. Tras estudiar Biología y realizar su tesis doctoral en bioquímica perinatal en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid y en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (UAM-CSIC), realizó una estancia post-doctoral en el Reino Unido. De regreso a España, continuó su carrera académica en la Facultad de Farmacia de la Complutense, donde ahora era catedrática de Bioquímica y Biología Molecular. Ha realizado aportaciones numerosas y con reconocimiento internacional, en la investigación de las bases moleculares del desarrollo del tejido adiposo marrón, así como de las relaciones entre obesidad, inflamación y resistencia a la acción de la insulina. Como reconocimiento a su trabajo ha recibido diferentes premios de la Real Academia Nacional de Farmacia y de otras instituciones.

El grupo de jóvenes investigadores (¡mujeres casi todas ellas!) liderado por ella forma parte de redes de excelencia a nivel regional, nacional e internacional, y es un nodo constituyente del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas del Instituto de Salud Carlos III. Coordinaba el grupo de Bases Moleculares de la Patología de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. Era también académica correspondiente de la Real Academia Nacional de Farmacia y Coordinadora de Programas Médico-Científicos de la Fundación Alicia Koplowitz.

Quienes hemos tenido el privilegio de tratarla hemos sido testigos de su talento, entrega al trabajo, capacidad de abrir caminos circunstancias adversas, de volar a contraviento. Unía a su rigor científico un empuje vital y un entusiasmo contagioso, que la hacían disfrutar de la ciencia y la vida, y se expandía en su entorno. Además de su legado científico, recordaremos siempre su coraje durante su enfermedad. La dedicación y el apoyo de su marido Diego y de sus hijos, Diego y Javier, en este periodo ha sido también un ejemplo para todos sus amigos.

Nos queda el recuerdo de los momentos compartidos y el consuelo de saber que vivió y trabajó intensamente, aunque sentimos ya la nostalgia de ese futuro que no podrá ser.

Nos parece mentira que ahora esté con el mar que tanto quiso. Ojalá, Margarita, que, en palabras de Borges, "la muerte sea más inverosímil que la vida".

Manuel Benito de la Heras (Universidad Complutense de Madrid), Flora de Pablo Dávila (Centro de Investigaciones Biológicas, CSIC), Ángeles Juarranz de la Fuente (Universidad Autónoma de Madrid) y Federico Mayor Menéndez (Universidad Autónoma de Madrid).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de abril de 2010