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El entierro de Kaczynski rompe la unidad polaca

Los planes para inhumar al presidente como héroe nacional desatan protestas

La decisión de enterrar al presidente de Polonia, Lech Kaczynski, en la catedral de Wawel en Cracovia, lugar reservado a héroes nacionales, grandes poetas y a los reyes, amenaza con abrir una nueva brecha en la opinión pública polaca. Cada vez son más las voces que piden a los organizadores del sepelio, previsto para el domingo, que den marcha atrás y que el jefe del Estado, muerto junto con otras 95 personas en un accidente aéreo el sábado pasado en Smolensk (Rusia), sea enterrado en Varsovia, como es habitual en estos casos. El 20 de junio se perfila como fecha más probable para las elecciones presidenciales.

Tras la tragedia aérea, que también ha acabado con la vida de la esposa de Kaczynski, Maria Kaczynska, y de decenas de altos cargos militares y políticos, la reacción de los ciudadanos y los rivales políticos del presidente había sido de unidad, por encima de ideologías, a pesar de que el dirigente ultraconservador siempre había generado divisiones. La sintonía se rompió ayer. Periódicos, políticos y ciudadanos de a pie se preguntaban por qué se debe enterrar a los Kaczynski -con sólo un 20% de apoyo en las encuestas, el presidente iba encaminado a una derrota electoral segura en otoño- en un lugar que está considerado como el santuario nacional de Polonia.

La elección es "precipitada" y "emocional", afirmaba ayer en un editorial Gazeta Wyborcza. El periódico considera que sería más lógico enterrarlo en la catedral de San Juan, en Varsovia, junto al ex presidente Gabriel Narutowicz, asesinado en 1922, o en el cementerio de Powazki, donde yacen las víctimas del levantamiento de Varsovia contra la Alemania nazi en 1944.

En una carta abierta publicada por ese mismo diario en su web, el director de cine Andrzej Wajda también criticaba la decisión. Wajda es autor de la película Katyn, estrenada en 2007, sobre el exterminio de la élite militar polaca por la policía secreta de Stalin en 1940. Precisamente, el avión siniestrado se dirigía al bosque de Katyn para recordar la matanza. "Era una buena persona, pero no hay razones para que sea enterrado junto a los reyes de Polonia y el mariscal Jozej Pilsudszkiego [considerado el padre de la Polonia moderna]", escribió.

La decisión, tomada tras consultar a la familia y a la Iglesia, también ha suscitado críticas entre el clero, como el obispo Tadeusz Pieronek: "El lugar natural para enterrar a los presidentes es la capital, y la capital es Varsovia". Unas 500 personas se dirigieron la noche del martes al arzobispado de Cracovia para protestar por la decisión. "¿Estáis seguros de que es igual a los reyes?", se leía en una pancarta.

Al entierro ya han confirmado su asistencia el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el ruso, Dmitri Medvédev; la canciller alemana, Angela Merkel, los reyes de España y el presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Mientras, los grupos políticos han llegado a un acuerdo para que las elecciones presidenciales, previstas para el otoño, se adelanten al 13 o 20 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de abril de 2010