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Cartas al director

Excepciones

Yo creía que en un país democrático, todos y cada uno de los ciudadanos que forman parte de él se hallan sujetos a las mismas leyes y nadie está por encima de ellas.

Con perplejidad observo que en los denominados casos de pederastia eclesiástica, los clérigos que cometen esa clase de delitos parecen no hallarse sometidos al derecho penal ni tampoco aquellos que los encubren, tengan la jerarquía que tengan dentro de su organización, sino al derecho canónico.

Me gustaría conocer las razones de semejantes excepciones, y si son fruto del concordato con el Vaticano parece que ya va siendo hora de derogarlo y que sobre esos individuos, hasta ahora exonerados por su condición, los que perpetran el delito y quienes son sus cómplices, caiga el peso de la ley como sobre cualquier hijo de vecino.

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