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El futuro del sistema financiero

La Xunta ofrece una salida legal para que Gayoso siga en la caja única

Losada insta a Caixa Galicia a que rechace una fusión lesiva para A Coruña

Santiago / A Coruña / Vigo

Para que el presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, se sentase a la mesa a negociar la fusión, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha hecho desaparecer de su discurso algunas condiciones que hasta el lunes consideraba imprescindibles. Por la boca del presidente y de otros miembros del Gobierno gallego ya no salen ahora adjetivos como "paritaria" o "equilibrada" -referidos a la fusión- ni mucho menos las advertencias de antaño contra "los personalismos". La Lei de Caixas que el Ejecutivo gallego defendió con uñas y dientes ante Madrid y que originó una dura disputa entre el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, y el secretario de Estado de Cooperación Territorial, Gaspar Zarrías, es ahora uno más del "montón de factores en juego".

Rueda admite que un cambio de la ley es "uno de los factores en juego"

"Defiendo el interés de Galicia desde A Coruña", dice el regidor coruñés

Ni el presidente, ni los conselleiros hablan ya de integración paritaria

El Gobierno gallego, dispuesto a aceptar "un acuerdo que satisfaga a todos"

Losada anuncia "medidas" que no desvela de momento "por cautela"

Caballero reta a Feijóo a que niegue que se negociará una absorción

Entretanto, el alcalde de A Coruña, el socialista, Javier Losada, empieza a arremangarse para luchar y conservar "el poder financiero que le corresponde" a su ciudad. Será, según anunció el mismo Losada, una respuesta "serena, firme y muy contundente" contra cualquier fusión de las cajas de ahorros gallegas que "vaya en detrimento de A Coruña y de Caixa Galicia".

El pasado domingo, el propio Rueda, en una entrevista en la Cadena SER, se apresuró a garantizar que la fusión -de haberla- sería "equilibrada y paritaria". Era parte del argumentario que la Xunta había manejado durante meses en el debate sobre el futuro del sistema financiero. Todo cambió el lunes, cuando contrarreloj y con el pesimismo instalado entre todos los asesores de Feijóo, el presidente intentó cambiar la situación en un encuentro bilateral con Gayoso, principal escollo para integrar Caixa Galicia y Caixanova. Ayer, cuando la prensa volvió a preguntar a Rueda si la Xunta podía garantizar que la hipotética fusión sería paritaria, el conselleiro se fue por las ramas. "Estoy seguro de que si el resultado que se logre se hace conservando los intereses de todos los que están trabajando, podremos decir que será satisfactorio para todos". O lo que es lo mismo: la Xunta se conformará con el reparto que firmen las dos entidades. Cuando, más tarde, otra periodista le preguntó si se podría cambiar la Lei de Caixas aprobada hace tres meses para facilitar las negociaciones con Gayoso, Rueda buscó otro circunloquio, pero acabó aceptando que esa posibilidad es una de las que están sobre la mesa. "Vamos a esperar, creo que el acuerdo de ayer está claro: se explora la posibilidad de una unión de las cajas y para eso habrá que tener un montón de factores en juego", admitió.

Más tarde, fuentes próximas a Feijóo explicaron que, dado que la Lei de Caixas está recurrida ante el Constitucional, el artículo sobre la inmediata renovación de los consejos que jubilaría a Gayoso podría tener problemas legales. Y avanzaron la fórmula para que el presidente de Caixanova pueda seguir ejerciendo e incluso ocupar un puesto relevante en la hipotética entidad resultante. Bastaría con que el protocolo firmado por la fusión contemple una prórroga por una serie de años para los actuales dirigentes de Caixa Galicia y Caixanova, un protocolo habitual cuando se integran dos entidades financieras. En cuaquier caso, los miembros de la Xunta consultados insistieron en que siguen siendo pesimistas sobre el desenlace del proceso.

Entretanto, la batalla entre el norte y el sur abrió ayer un nuevo capítulo. Después de que el alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, saliera ya el lunes a celebrar "la absorción" de Caixa Galicia, ayer fue su homólogo y compañero de partido en A Coruña, Javier Losada, quien pasó a la ofensiva. El regidor coruñés llamó a todos, desde el presidente de la Xunta, el líder del PSdeG, la patronal y los tres sindicatos para advertirles: "No aceptaré, no pasaré por nada que no sea una buena fusión, y sólo lo será si A Coruña y Caixa Galicia tienen el peso que les corrresponde", la primera, por ser "capital financiera de Galicia" y la segunda "por doblar en impositores, tamaño, prestámos y activos" a Caixanova "y tener similares índices de solvencia".

Ante la reunión, la próxima semana, de los consejos de administración de ambas entidades para decidir sobre la fusión, Losada, que difundió por Internet su declaración de ayer ante los medios, incluso envió una carta a cada consejero de Caixa Galicia para "apelar a su responsabilidad" e instarles a que no acepten ningún acuerdo perjudicial para A Coruña. "Es la ciudad que más aporta, la de mayor peso financiero", remachó Losada al recordar que siempre defendió la posibilidad de una integración "pensando en los intereses de Galicia desde A Coruña". "Nadie debe permanecer callado", alentó el alcalde. Y aseguró haber recabado el apoyo de "todos" para lanzar una ofensiva que, en caso de que la integración de las dos cajas perjudique a la capital provincial, aspirante a ser la sede de la nueva entidad, incluye "medidas y respuestas intensas". Sin embargo no desveló, "por cautela", en qué consistirán esas medidas.

Su propio partido, el PSdeG le prometió un rechazo total a cualquier fusión que no sea paritaria para A Coruña. Pero Feijóo no le dio garantías de que no lo será, confirmó Losada. "Nadie me tiene que garantizar nada", alegó, "pero el señor Feijóo habló en solitario" en su comparecencia del lunes para anunciar el inicio de negociaciones "y dijo que se trata de una fusión". "Le pediremos cuentas porque asumió la responsabilidad política de lo que ocurra con las cajas gallegas", dijo, para luego insistir en que "habrá respuesta firme y rigurosa de A Coruña". Y se quejó de "silencios clamorosos" como el del PP local, al que acusó, aunque sin citarlo, de llevar semanas sin apoyar la ofensiva para que la ciudad se quede con la sede de la entidad que resulte de la fusión. Desde el PP coruñés, que lidera el presidente provincial de la formación, Carlos Negreira, se aplazó a hoy toda declaración.

En Vigo, Abel Caballero da por buena la versión que él mismo ofreció el lunes minutos antes del anuncio del preacuerdo: "Feijóo asumió los planteamientos que se hacían desde esta ciudad", resumió ayer a la prensa. Según él, con el siguiente resultado: "Comprometió que la sede estará en Vigo, que estamos delante de un proceso de absorción, que el presidente será el señor Gayoso, el director general el señor Pego y el equipo directivo el de Caixanova". Por último, Caballero aludió que la actual Lei de Caixas, aprobada en el mes de enero y actualmente recurrida por el Gobierno ante el Tribunal Constitucional "se reformará para garantizar que ese equipo que dirige el proceso, con el señor Gayoso a la cabeza, se mantiene durante un tiempo razonable de cuatro o cinco años". Para reafirmar su postura retó directamente a Feijóo a que desmienta "una coma" de sus palabras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 2010