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CÁMARA OCULTA

La reina Aurora

Hija de un republicano, Aurora Bautista fue la actriz más popular y solicitada de los primeros años cincuenta para películas históricas muy propias del franquismo. Acabó hartándose de esos papeles y se propuso hacer cine más cercano a la vida real. Dio tumbos artísticos, pasó por México y Argentina, y cuando regresó a España a mediados de los sesenta interpretó la que quizá sea su mejor película, La tía Tula. Un clásico imprescindible, una joya.

En las postrimerías del franquismo, la Bautista se alistó en el teatro más rebelde y se alineó con los que pedían libertades democráticas, pero, ay, comenzaron entonces a vilipendiarla. Para los cómicos adeptos al régimen, aplausos; fuera de él, anatema. Aún sigue esa línea divisoria. Ahora consideran a los actores chupadores de subvenciones, titiriteros, mantenidos y no les toman en serio si apoyan causas distintas a las del facherío reinante. De no haber sido así, la Bautista estaría hoy en los altares.

Han hecho bien los actores en reconocer en sus premios anuales a esta actriz como cómica ejemplar, historia viva de un país cuyos vaivenes han coincidido a veces con los que ella misma ha ido dando, a pesar de los cuales ha mantenido siempre el tipo. Doña Aurora, 85 años, legendaria Juana la Loca, Teresa de Jesús en una película que la censura destrozó, y sobre todo, entrañable y desgraciada tía Tula, sigue viva en el recuerdo del cine español, a pesar de sus excesos hiperdramáticos, o precisamente gracias a ellos, y por su posición valiente y arriesgada cuando la ocasión lo ha requerido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 2010