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LA DECLARACIÓN DEL OBISPO GINO REALI ANTE EL FISCAL

"Me prometió que cambiaría"

El interrogatorio del fiscal al obispo romano Gino Reali muestra cómo encubrió a dos curas acusados de pederastia, uno italiano y otro español. Reali ignoró las denuncias y trasladó al sacerdote español a Madrid en 2005 recomendándolo al obispo de Getafe como "una buena persona". Las víctimas exigen la incriminación del prelado por silenciar los abusos. El cura es desde hace un año capellán en una residencia de la tercera edad de Aranjuez.

Estos son algunos pasajes del interrogatorio del fiscal Scavo al obispo Reali en torno a Poveda Sánchez, celebrado el 1 de diciembre de 2008.

Fiscal Scavo. ¿Sabe algo sobre los comportamientos deplorables de Poveda?

Obispo Reali. ¿Por qué me hace esa pregunta?

Fiscal. Porque estaba bajo su jurisdicción.

Reali. Era 2005. Fui informado por algunos padres de los mensajes que Poveda Sánchez habría mandado a algunos chicos. Me escribieron una carta y yo convoqué a Poveda. Me dijo: "Sí, puede ser que haya usado alguna palabra, pero mi móvil alguna vez lo utilizan también los chicos". Le invité a reflexionar. Me prometió que cambiaría. Luego fui informado de que había habido un nuevo mensaje, y le invité a dejar la parroquia. Pidió ir a España, y volvió a España.

Fiscal. ¿Usted sabía que este Poveda frecuentaba "de manera asidua", a X Y, un muchacho?

Reali. Sí, lo sabía. Y de hecho intentamos averiguar más, preguntando a él y a sus padres.

Fiscal. ¿Y no se dio cuenta de que había algo más? Usted es más experto que yo...

Reali. Dottore, me di cuenta, tanto es así que mandé a otro sacerdote a casa de Poveda.

Fiscal. ¿De qué se dio cuenta?

Reali. De un comportamiento anómalo, digamos.

Fiscal. Ah, claro. En su mente se hizo un cuadro de la situación.

Reali. Interrogamos a los padres.

Fiscal. Que, si son padres como los que yo he escuchado, creen de tal forma en la Iglesia que ante Dios jurarían que no había pasado nada.

Reali. Dottore, ¿qué quiere que le diga?

Fiscal. Excelencia, hay niños de por medio, y cuando hay niños la cautela debe ser máxima.

Reali. Claro, sí. Pero cuando hay en medio niños yo voy a buscar a los padres.

Fiscal. Y quizá no basta, excelencia. Si estos niños han sido abusados, probablemente vienen de familias que no pueden atenderlos bien.

Más adelante, interviene el brigada de los Carabineros, que asiste al interrogatorio.

Brigada. Oiga, hemos encontrado una carta firmada por usted enviada a su homólogo en España. Una suerte de recomendación: "Persona en regla, buena, que iba a España para cuidar de su madre enferma".

Reali. Sí, sí.

Brigada. ¿No fue expulsado?

Reali. Fue invitado a dejar la parroquia.

Fiscal. ¿Pero cuando un cura cambia de sede se advierte a los que lo reciben de que hay una situación un poco delicada?

Reali. Yo lo advertí allí, diciendo que en los periódicos italianos se habían publicado artículos.

Fiscal. Excelencia, esas cosas se sabían desde tres o cuatro años antes. Usted escribe a don Poveda: "La triste historia de la que has sido protagonista no parece haber generado un excesivo clamor, y sin embargo tu regreso a la diócesis...". Puro estilo democristiano, diría.

Reali. No sabía que hubiera una categoría democristiana desde el punto de vista jurídico.

Fiscal. No, pero el concepto está claro. Porque aquí parece que él metió las manos en la masa. Le leo una declaración: "Mientras veía la película, don José empezó a tocarme, me hizo bajarme los pantalones del chándal, me agarró el pene y empezó a masturbarme. Justo después me dijo: 'Levántate que se me está poniendo dura'. Yo me levanté, él se levantó y se puso detrás de la silla".

Reali. Dottore, yo...

Fiscal. "Pedazo de culo, ven esta noche, coge tu bici y cuando llegues toca el timbre". Este es un mensaje enviado a un niño. ¿Otro? "XXXX, soy don José. Te lo ruego, a la parroquia. Ciao, culete de oro". Cierto, pueden ser mentiras.

Reali. No digo que sean mentiras. Lo que a mí me contaron no son esas cosas.

Fiscal. No lo dudo, no lo dudo.

Reali. Francamente me deja muy perplejo.

Fiscal. ¡Pues imagínese a nosotros!

Reali. Mire, doctor, yo creo que es verdaderamente necesario llegar a la verdad.

Fiscal. Yo le puedo decir una cosa: aquí solo tenemos la verdad procesal, por desgracia.

Reali. Cierto, cierto. La verdadera la tendremos solo cuando estemos allá, dottore.

Fiscal. Esperemos que sí. Sabe, yo por la noche después de haber hecho esta investigación duermo, y duermo tranquilo.

Reali. Yo también intento dormir.

Fiscal. Está bien, entonces cerramos el acta a las 17.45.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de marzo de 2010