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La Liga Norte se expande en Italia

El partido de Umberto Bossi, aliado de Berlusconi, prevé un buen resultado fuera de sus feudos en las regionales

Nacida a finales de los ochenta como movimiento de protesta del Norte ante la burocracia y los despilfarros del Estado centralista, la Liga encabezada por el dirigente Umberto Bossi es hoy la fuerza política más antigua de Italia, la única que no ha cambiado de líderes, símbolo y nombre. Fórmula que gana, no se cambia, repiten los fieles. De hecho, es la formación que ha crecido más en los últimos años, pasando del 3,9% de las generales de 2001 al 10,2% de las europeas de junio pasado; es el tercer partido más votado por los italianos y previsiblemente confirmará su tendencia al alza en las regionales del domingo.

"Gané porque no hablo de política en abstracto, sino de los problemas de mi gente. Cuando hay que asfaltar una carretera se asfalta, sin tantos giros de palabras", explica Alan Fabbri, alcalde de Bondeno, pueblo de la provincia de Ferrara que simboliza la expansión de la Liga: es el primero en la ribera meridional del Po -región históricamente feudo de la izquierda- donde el partido logró conquistar la alcaldía. Mientras el PDL de Berlusconi parece más enfrascado que nunca en los problemas personales de su líder y la izquierda haber perdido argumentos, la Liga recoge votos de los dos bandos, fiel a su antiguo lema: "Ni de derechas, ni de izquierdas, sólo hacia adelante".

En nueve años, el grupo ha pasado del 3,9% de los votos al 10,2%

La Liga fue vencedora moral en las elecciones de 2008 (su 8,3% de votos fue determinante para completar el 37% del PDL), y en el gabinete de Berlusconi se adjudicó ministerios como Interior, Reformas y Agricultura, puestos clave para trabajar en sus temas predilectos: la lucha intransigente contra la inmigración irregular, la autonomía regional y la valorización de los productos locales. Para estas elecciones regionales, ha logrado que la coalición gubernamental presentara candidatos de la Liga en regiones tan importantes como Véneto y Piamonte. Su capacidad de influir en la definición de los objetivos del Gobierno puede crecer a partir del lunes.

El domingo, la Liga se juega su futuro en Roma. La batalla, sin embargo, la librará en el campo, no en la capital. Por ejemplo, en Bondeno, un municipio de 16.000 habitantes, repleto de frutales, ganaderías de cerdos e industrias químicas, anclado en la roja Emilia Romaña. "Administro con el viejo lema de la Liga: 'Nosotros los primeros", explica el alcalde, de 30 años, ingeniero, músico, recién casado, cara de buen chico y pelo largo recogido en coleta. "No significa que seamos racistas, sino que cuando hay puestos de trabajo o viviendas de protección tengo que pensar primero en mis ciudadanos, en los que pagan impuestos y residen aquí regularmente", argumenta.

El último concurso público para arreglar las calles se abrió sólo a los residentes en el término municipal. "¿Por qué una empresa de Nápoles tiene que construir aquí? Yo quiero aprovechar los recursos de nuestro territorio. Mi decisión ha levantado ampollas en la izquierda. Pero la gente por la calle me lo agradeció", dice Fabbri.

Bajo la carpa donde se celebra la fiesta del movimiento, entre tagliatelle padane, camisetas verdes, música celta y discursos políticos, se habla de otros "milagros de penetración en el muro rojo". "El partido comunista se ha quedado atrapado en la ideología. Nosotros, al revés, tenemos ideas y las aplicamos. La gente que nos vota sabe lo que haremos", dice Angelo Alessandri, diputado, secretario nacional de la Liga y candidato alcalde en Reggio en 2008. No fue elegido, pero arrancó un resultado imprevisible. En Reggio Emilia, ciudad medalla de oro por la resistencia al fascismo, donde la izquierda ha superado siempre con los ojos cerrados el 70%, Alessandri rozó el 20%. "Solía cosechar el 4%. Pero el PDL perdió un 5% y el PD el 11%. Lo que gané yo".

En la sección de Via Ceroni en Milán -en la zona Feria, barrio de obreros y empleados- se organiza la distribución de los observadores para las elecciones. Fabio Zanella, de 40 años, lleva en paro desde enero. "Cuando mi fábrica presentó el ERE el único que fue a hablar con el dueño fue el alcalde de la Liga. Ni los sindicatos movieron un dedo". Por eso, Enrico Salerani, obrero de 42, se alistó en el sindicato padano. "Mi eslogan en la campaña para elegir los representantes en fábrica fue: 'Más dinero en la nómina, menos a Roma'. Saqué el 30% de los votos".

La clave del éxito del partido lo resume Raffaella Piccinni, de 35 años, licenciada en filosofía, que se presentó como concejal provincial. "Presentamos ciudadanos de a pie. Ni el intelectual que gusta en el PD ni el hijo de papá, como son los del PDL. Yo soy una taxista, no una velina".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de marzo de 2010