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Sector financiero

S&P augura problemas para la banca española por el deterioro económico

Moody's mantiene la máxima calificación a España - Asegura que Reino Unido y Estados Unidos están "sustancialmente" más cerca de perder la 'triple A'

La banca española ha resistido los embates de dos años y medio de crisis con una única baja, Caja Castilla La Mancha. Parece estar relativamente fuerte. Incluso ha salido de compras por Estados Unidos y Reino Unido. Y, sin embargo, está bajo sospecha: la agencia de calificación crediticia Standard & Poor's alimentó ayer las dudas que se ciernen sobre la banca desde hace tiempo y revisó al alza los riesgos que afronta el sistema financiero por el "deterioro económico", el eufemismo tras el que se esconde el círculo vicioso que relaciona el elevado desempleo y el parón económico con la morosidad y el impago relacionado con el crédito inmobiliario.

Países como Canadá, Francia, Suecia y Suiza tienen los bancos más sólidos del mundo. La banca española viajaba en un segundo vagón, junto a la de Alemania, Italia y Japón. Pero ahora baja un escalón (aún entre los países con riesgo bajo, en un tercer grupo de los 10 posibles), junto a Portugal y economías cuyos bancos han atravesado serios problemas, quiebras e incluso nacionalizaciones, como Reino Unido y EE UU. "El sistema financiero sufrirá, previsiblemente, elevadas pérdidas en créditos durante la recesión, debido al alto endeudamiento del sector empresarial, la rápida expansión crediticia [en los años previos a la crisis] y la significativa exposición financiera al sector inmobiliario", señala la agencia.

La firma sitúa al sector español al nivel del británico o el estadounidense

El peor momento llegará este año, lo que exigirá un alto nivel de provisiones

Ese castigo al sector bancario se une a las rebajas en la calificación de hace unos meses -tanto de S&P como de Moody's-, que afectó a una treintena de entidades, y a la acusación de que la banca española puede estar ocultando el reventón del ladrillo con trucos contables.

Ante ese panorama, S&P anticipa una elevada morosidad, por encima de la alcanzada en la crisis de 1992. Y augura que el momento más difícil se producirá a lo largo de este año, lo que obligará a mantener elevadas provisiones -el colchón con el que se cubren las entidades ante posibles pérdidas- tanto en 2010 como en 2011. Con todo, el sector financiero se enfrenta a la situación con una posición "sólida", según S&P, gracias al marco normativo, el control del Banco de España, la rentabilidad mostrada hasta ahora y la fortaleza de un modelo muy basado en la banca minorista, que ha notado mucho menos la crisis financiera internacional.

Desde los errores que cometieron con la crisis subprime, las sombras destacan mucho más que las luces en la lupa de las grandes agencias. Y no sólo para con la banca. Moody's vaticinó ayer un ajuste doloroso para la economía española, aunque confirmó el rating máximo, la triple A que hace unos meses le retiró Standard & Poor's. El Tesoro no perderá esa nota pese a que Moody's espera "un deterioro adicional", que acercará España a la frontera de la rebaja del rating. Los peligros acechan por todas partes: algo parecido les sucede a otras grandes economías que mantienen la máxima calificación. Y en especial a Estados Unidos y Reino Unido, cuyo elevado endeudamiento y déficit público les dejan "sustancialmente" más cerca de perder la calificación de triple A, según Moody's, algo que supondría una sorpresa mayúscula.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 2010