La carretera olvidada

La M-607 sufre una media de siete accidentes semanales - Recorrido con un guardia civil para destacar los puntos negros de la vía regional

Susana paró el coche y se puso a llorar. En la curva del kilómetro 28,8 de la M-607 sentido Colmenar Viejo, se le cruzó un coche que empezó a dar vueltas de campana. Se le soltaron algunas piezas, que ella consiguió esquivar a duras penas. No se lo comió de milagro. Por eso lloraba. Era domingo, 21 de febrero. No llovía. El susto fue mayúsculo. Al domingo siguiente, la misma curva. Una grúa se llevaba un amasijo de hierros cuando Susana pasó. Y el sábado posterior, una mujer tendida en el suelo. "No sé qué sería de ella", asegura la conductora.

Susana no lo grabó. Sí lo hizo Esther Rincón. A finales de febrero condujo hasta la que algunos vecinos llaman la curva de la muerte. Quería pruebas del mal estado de la carretera que, asegura, fue lo que provocó la muerte de su hijo un año antes en ese mismo punto. El coche que viajaba a su izquierda, como le ocurrió a Susana, derrapó y se salió de la vía. Su vídeo apareció en las televisiones. La madre coraje de la M-607 convirtió en actualidad el mal trazado de la carretera regional con más tráfico. Cada día más de 100.000 conductores transitan por esta autovía con una media de siete accidentes semanales desde 2008 y nueve víctimas mortales desde entonces.

"La M-607 tiene el peor asfalto que conozco", asegura un guardia civil

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Esther Rincón dejó al descubierto una carretera olvidada, cuyo trazado inicial se construyó a finales del franquismo para dar accesos a la División Acorazada Brunete, en El Goloso; a la Universidad Autónoma y a los cuarteles de Colmenar Viejo. La Fiscalía de Seguridad Vial ha abierto un expediente, algo inédito en la región, para estudiar su posible mala conservación, que supondría hasta dos años de cárcel para la responsable de mantenerla, la Comunidad de Madrid.El pasado lunes, con las declaraciones de la madre coraje aún calientes, aparecieron los técnicos para colocar bandas sonoras en la curva ya famosa, en la que han reducido la velocidad de 100 a 80 kilómetros por hora. La Consejería de Transportes e Infraestructuras ampliará el trazado de la curva con fondos propios en los próximos dos meses. Y ha redactado un proyecto, publicado en enero, para reasfaltar 10 kilómetros de la M-607. "Tras revisar el incremento de accidentes desde 2009, vimos que el asfalto está en condiciones no del todo óptimas. Es un tramo muy castigado porque hemos vivido inviernos muy duros", asegura el director general de Carreteras de la Comunidad de Madrid, Borja Carabante. Los accidentes de esa curva, según Transportes, se deben sobre todo a la falta de adherencia de la carretera y al exceso de velocidad de algunos conductores.

La Consejería mejorará esa curva, pero no tocará el resto del trazado. Y tampoco construirá de momento el tercer carril de la M-607 entre Tres Cantos y Colmenar, un proyecto para el que han reservado 20,3 millones de euros desde 2005 y que figuraba en el programa electoral del PP. La promesa no llegará a tiempo. Carabante asegura que el proyecto está terminado desde el verano pasado. Pero no se empezó la construcción por problemas de presupuesto. Dedicaron los 20 millones presupuestados en 2009 a mejoras de la seguridad vial en la red de carreteras regionales, con 2.600 kilómetros. Mientras, ni un euro para la M-607.

El PSOE llevará al próximo pleno de la Asamblea una pregunta sobre el tercer carril. "No lo han terminado por falta de interés, porque en el mismo periodo sí han desdoblado parte de la M-501, que también prometieron, y el argumento era el mismo: la seguridad", señala el diputado socialista Modesto Nolla. Carabante señala que en ninguna otra curva ha habido un incremento de siniestralidad que hiciera saltar las alarmas.

"La M-607 tiene uno de los peores asfaltos que conozco. Es liso, brillante, drena muy mal el agua y tiene muchos baches. Es decir, tiene todos los elementos para provocar un accidente". El agente que hace esta valoración, un responsable de la Secretaría Técnica de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) en Madrid. Patrulla casi a diario por la carretera de Colmenar. "Cuando llueve, casi se convierte en una pista de patinaje. Es cuando más venimos", reconoce. El agente accede a recorrer la vía con EL PAÍS, ida y vuelta de Madrid a Colmenar Viejo.

En el kilómetro 14 en sentido Colmenar, señala la primera dificultad: una curva regulada a 80 kilómetros por hora a la que le sigue una contracurva. "En este punto no se producen accidentes mortales, pero sí muchos sustos porque la gente entra más rápido de lo debido, sobre todo las noches de los fines de semana, cuando alguno ha bebido más de la cuenta", explica. Más adelante, en el kilómetro 21 que coincide con la entrada sur a Tres Cantos, el agente detalla más problemas. La curva, que parece ligera hacia la izquierda, se cierra sobre sí misma. Más de un conductor ha chocado con el guardarraíl metálico y ha salido lanzado contra los quitamiedos de piedra del lateral derecho. "Aquí hemos visto accidentes graves", comenta el miembro de la AUGC al terminar el giro.

Tras el kilómetro 24, cambio radical. La carretera se estrecha, de tres a dos carriles. Los baches surgen por doquier y mantener el coche recto resulta casi un reto. El peor es el carril derecho, pero la conducción también se complica en el izquierdo. "Lo han parcheado muchas veces, pero nunca queda bien", se lamenta el guardia civil.

En el kilómetro 28,8, donde Esther Rincón grabó el vídeo, el agente endurece el gesto. En los arcenes quedan restos de coches: parachoques, ejes de ruedas, retrovisores,... "Muchos han seguido de frente o la curva les ha echado al lado contrario, por lo que se han subido en el montículo", reconoce el guardia. Esa curva, según Transportes, tiene los días contados. Pero deberán ser más.

"Hay más curvas que suavizar en esa carretera", según Edelmiro Rúa, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que propone un nuevo trazado, con expropiaciones de terreno que permitan curvas menos pronunciadas y vías de servicio paralelas a la carretera para facilitar los accesos. Para Máximo Sant, un experto de la Fundación Mapfre que el pasado jueves comentó el recorrido para ELPAÍS.com, el problema fundamental es que la M-607 comenzó como vía comarcal y se ha quedado obsoleta.

En el camino de vuelta, el agente alude a los accesos. Por ejemplo, la incorporación desde la zona militar de Colmenar. Se hace desde una curva muy cerrada pavimentada con adoquines y con una señal de ceda el paso en la que casi no da tiempo a frenar. La salida ya desde Colmenar incluye una pronunciada cuesta con una curva a la derecha por la que entra en un carril de baja visibilidad. La valla de la derecha está repleta de flores, recuerdo de accidentes pasados.

El siguiente punto negro es el enlace con la M-40 hacia la autovía de Burgos (A-1). "Aquí tenemos que venir cada dos por tres", dice el agente. En ese punto son frecuentes los golpes laterales y las salidas de vía. Una curva hacia la derecha y una contracurva hacia la izquierda hacen que los conductores pierdan el control del vehículo y se golpeen contra las protecciones del puente. Y eso que la velocidad está reducida y señalizada a 60 kilómetros por hora. Pero justo en ese punto hay una junta de dilatación y el coche pega "un bote impresionante", según el integrante de la AUGC.

A 11 kilómetros de Madrid, hay una curva señalizada como peligrosa, con una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora. A ello se une la desviación hacia Alcobendas y Fuencarral. La salida e incorporación hacia Tres Olivos también sufre grandes atascos.

"No es para tanto"

Mi hijo falleció en la llamada curva de la muerte (Km. 28,800), en la carretera de Colmenar, catalogada, sorprendentemente, como autovía M-607, a pesar del lamentable estado que presenta.

Mi hijo Juan no es el único que perdió la vida en esta carretera. Son muchos los fallecidos y heridos. En los dos últimos años fallecieron 9 personas, 21 resultaron heridas graves y más de 400 heridas leves. Es una vergüenza que una carretera tan transitada esté en condiciones tan precarias, que cuando llueve se convierta en una pista de patinaje. No hablo de política, ni de una campaña de acoso al PP. Hablo de vidas humanas. Me gustaría que la presidenta, la señora Esperanza Aguirre, fuera capaz de mirarme a los ojos y decirme: "No es para tanto". Que mirara a los ojos de la hermana de Juan, a su novia, a sus tíos, primos y amigos, y que les dijera: "No es para tanto". Que mirara a los familiares que han perdido a un ser querido y les dijera que... "no es para tanto".

Señora presidenta que tanto trabaja por la seguridad y bienestar de todos los ciudadanos de nuestra autonomía, muchas gracias por sus desvelos, sus preocupaciones y por el respeto que nos demuestra con sus actitudes y sus declaraciones. Deseo de todo corazón que no tenga que pasar por un trance como el mío y el de muchas madres, ya que usted tiene también hijos, y que no tenga que escuchar a nadie decir: "No es para tanto".

Esther Rincón, madre de Juan, fallecido en la carretera M-607.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de marzo de 2010.

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