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El desafío del bebé que pesó 275 gramos al nacer

Los niños tan prematuros tienen grandes riesgos en su desarrollo

Hace seis meses, en Gotinga (Alemania), nació el niño más ligero del mundo. Pesaba 275 gramos, medía 27 centímetros y llegaba al mundo 15 semanas antes de lo normal. Después de seis meses en terapia intensiva, el pasado mes de diciembre, el niño pudo dejar el hospital para ir a su casa. El centro hizo público el caso la semana pasada. Según dijo la Clínica Universitaria de Gotinga, su desarrollo es "bueno".

La madre del bebé, originaria del norte de Turingia (en el centro del país), fue hospitalizada en la clínica de Gotinga en junio de 2009 a causa de problemas de salud (los médicos no quisieron detallar cuáles para garantizar la intimidad de la mujer). Durante dos días lograron aplazar el nacimiento, sin embargo, tras una serie de complicaciones, se vieron obligados a provocar el parto. Vino al mundo en la semana 25 del embarazo. Debido a su peso mínimo, 275 gramos, cuando lo normal a estas alturas serían entre 500 y 700 gramos, las posibilidades de sobrevivir fueron enseguida consideradas muy exiguas. El nacimiento del pequeño, del que no se conoce su nombre, representa el segundo de este tipo en la Clínica de Gotinga. En 2007, la pequeña Kimberly nació con un peso de 300 gramos. Hoy por hoy es una niña sana y con "un buen desarrollo", según fuentes del hospital.

"Los estudios demuestran que centros que tratan con más frecuencia casos de neonatos de menos de 1.500 gramos, tienen en general mejores resultados", señala Stephan Seelinger, médico de Pediatría de la Clínica Universitaria de Gotinga. Según Seelinger, sin embargo, es todavía temprano para sacar conclusiones desde estas experiencias excepcionales. "Se trata siempre de casos únicos", insistió. "No hay de momento ninguna garantía de que la alimentación de esos bebés tenga éxito. Son niños con altos riesgos y con una mortalidad y predisposición para las enfermedades muy alta". En general, tienen más riesgo de padecer insuficiencias pulmonares crónicas, parálisis cerebral o problemas de vista y oído.

Con relación al caso del bebé nacido con 275 gramos, Seelinger dijo que "afortunadamente no hubo complicaciones graves como hemorragias cerebrales o infecciones mortales", dos problema comunes en niños tan prematuros. El pequeño dejó el hospital en diciembre, cuando pesaba 3.700 gramos. Se encuentra ahora en su casa, aunque bajo observación constante de los médicos.

"Normalmente en Alemania se alimenta artificialmente a los nacidos prematuros a partir de la semana 24 de embarazo. Según la voluntad de los padres y sólo en casos excepcionales, tratamos también a niños nacidos hasta la semana 22", explicó Seelinger. De lo contrario, no se alimenta a niños nacidos antes de esta fecha, porque ahí "la mortalidad de momento es de prácticamente en el 100% de los casos".

En el centro Perinatalzentrum nivel 1 de la clínica de Gotinga se tratan embarazos y niños de alto riesgo. Ahí trabajan cinco médicos especializados, siete asistentes ginecólogos y 36 enfermeros que se turnan en tres turnos horarios las 24 horas. "Cada año nacen unos 90 niños de menos de 1.500 gramos, y alrededor de unos 10 de menos de 500 gramos. Niños más pequeños son muy raros. Es necesario evaluar con cuidado su peso en relación con la semana de embarazo", explicó el médico. A pesar de la organización y la experiencia, todavía no hay ninguna seguridad acerca de los nacidos tan prematuros. Su fragilidad y la tasa de mortalidad es muy alta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de marzo de 2010