El mejor sistema para bombardear y espiar

Las botnets se usan mayoritariamente para el envío masivo de correo basura y virus, el bombardeo contra empresas y el espionaje, sea de empresas o de la información bancaria de los dueños de los ordenadores infectados. En casos como el envío de spam, el espionaje o el bombardeo a empresas, para chantajearlas o mermarlas ante la competencia, el cliente contacta con la botnet y le encarga el trabajo.

En cuanto al robo de información bancaria a particulares, la botnet suele hacerlo por iniciativa propia y después la vende en el mercado negro. El programa de la botnet la recopila: cada ordenador infectado tiene su ficha con los datos que se le han espiado, como números de cuenta y contraseñas.

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El fraude publicitario

Otro popular método de sacar rentabilidad a las botnets es el click fraud, que se aprovecha de los anunciantes que pagan un porcentaje a los propietarios de sitios web por cada persona que pincha en sus banners. El fraude consiste en crear una página cualquiera, poner en ella algunos anuncios legales y hacer que todos los ordenadores de la botnet los visiten.

"A efectos prácticos, en las estadísticas se verá que los clics provienen de cientos o miles de direcciones IP diferentes, repartidas por todo el mundo, y por tanto parecerá que son usuarios legítimos y no una estafa", explica Bernardo Quintero. De esta forma, el anunciante deberá pagar el porcentaje convenido.

La empresa Click Forencsis nació para detectar y contabilizar el fraude de los clics publicitarios, que llegó a cifrar en el 17% del total; Google, que es el principal beneficiario del sistema, lo rebaja al 4%.

Algo parecido sucede con las empresas que pagan a quien se instale programas que muestran publicidad (adware). El botmaster los instala a todos los ordenadores de su botnet y cobra el dinero. "En muchos casos la empresa contratante, que en una ocasión fue una importante entidad bancaria española, no lo sabe", explica Quintero, aunque en otros, según el periódico Washington Post, la empresa publicitaria es consciente de ello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 25 de febrero de 2010.

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