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2.000 euros en billetes de 500

Cuando, ahogado por su situación económica, el empresario arrepentido Manuel Montes Carballa, que recibió adjudicaciones de la trama para restaurar retablos y altares, amenazó con tirar de la manta, la preocupación empezó a cundir entre los principales acusados que ya sospechaban de la investigación. Según el relato de Montes Carballa, un testimonio clave para la policía, desde Cartagena, donde está desplazado, el ex restaurador de Patrimonio Carlos Gómez Gil empezó entonces a hacerle envíos de dinero, en total 6.900 euros, para intentar comprar su silencio.

Una de las entregas, de 2.000 euros, tuvo lugar en la cafetería La Paloma de Pontevedra y presuntamente la abonó en un sobre un emisario de la empresa Ábside que también recibió contratos de la red. Todo por encargo de Gómez-Gil. El relato del empresario arrepentido es coherente con la conversación que la policía interceptó entre el propio Gómez-Gil y la representante de esa firma, Carmen Acuña, también imputada, en la que el primero le invita a "darle un sobrecito" a Montes Carballa.

Este último ratificó ante los agentes que una persona en nombre de Ábside le entregó cuatro billetes de 500 euros en un sobre cerrado. Posteriormente, según su relato, Gómez-Gil le mandó desde Cartagena 1.500 euros en cuatro envíos. La última entrega fue de 3.400 euros más y tuvo lugar a finales de noviembre. En ese mismo período, se multiplican las llamadas desesperadas de Gómez-Gil desde Cartagena a Pichel para convencerle de que le encomiende algún trabajo a la firma de restauración de Montes Carballa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de febrero de 2010