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Diez motos, 69 inmuebles y una ternera regalo de una empresa

Esta es la conclusión del informe policial sobre los bienes de José Manuel Pichel y su familia: "Llama poderosamente la atención el desorbitado patrimonio que él mismo y su entorno familiar poseen". Entre los dos cónyuges acumulan 69 inmuebles, entre rústicos y urbanos, dos de ellos a nombre de la sociedad AAD Arquitectura y Urbanismo. Además el informe patrimonial le atribuye a José Manuel Pichel diez motocicletas de alta cilindrada, entre ellas, BMW, Harley Davidson, Ducati, Honda...

La hipótesis que maneja la brigada económica del Cuerpo Nacional de Policía es que "el hecho de tener tantas motocicletas, todas ellas de gran cilindrada y de precios muy elevados, así como tener tantos inmuebles, se puede interpretar como la manera de invertir un dinero extra. En esa lista de bienes no figura la ternera que uno de las firmas que trabajan para el Xacobeo le regaló como cesta de Navidad". En una de las charlas intervenidas, otro empresario se disculpa por no poder enviarle "ni unas botellas de champán", dadas las penurias que atraviesa.

El sumario también recoge una conversación entre el propio Pichel y su cuñado, R., al que le pregunta por un importe de "cinco mil novecientos y pico". "Me tienes que traer el desglose también, metiendo los días, los desplazamientos y las comidas...", a lo que R. responde que los desplazamientos ya los ha cobrado. Pese a ello, Pichel insiste en que los sume igualmente diciéndole: "Si puedo pasaros algo más, pues que por lo menos no pierdas eso, ¿vale?". R. insiste en que ellos no pierden porque ya ganan un sueldo. Ante los agentes, al escuchar esta grabación, Pichel reconoció la voz de su cuñado, pero defendió que los gastos se corresponden con una obra particular que acometió en su casa en Forcarei.

"Entusiasta" de las obras

En otra parte del interrogatorio, cuando la policía le pregunta si contrata a las adjudicatarias de las obras del Xacbeo para hacer reformas en sus propias viviendas, Pichel admitió que lo hacía "previa petición de presupuesto". "Son las empresas que conozco", razonó.

Cuando los agentes se interesaron por la decisión de Pichel de encomendar a Carlos Gómez-Gil, restaurador de la Consellería de Cultura, adjudicaciones que en realidad competen al Xacobeo, y le preguntaron qué sacaba aquél de efectuar un doble trabajo, el acusado respondió que Gómez-Gil era "un entusiasta de las adjudicaciones, que quería sacar cuántas más mejor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de febrero de 2010