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Reportaje:Escenarios de la crisis

Recortes hasta en el 'mocho'

El bajo presupuesto de la Complutense provoca despidos de limpiadoras

De entrada, el efecto mariposa ni le va ni le viene a María Jesús Vivar. Pero le afecta, seguro que le afecta. Parada frente a la Facultad de Medicina, con el cartel en la mano, es el último eslabón de una cadena de recortes. A saber. La Universidad Complutense se aprieta el cinturón desde hace meses (como las otras cinco universidades públicas madrileñas) ante la "asfixia" a la que les somete la Comunidad de Madrid, según denuncian. Su presupuesto, de 1.084 millones, ha caído un 3,8% este año, y reclaman más de 200 millones de compromisos atrasados.

La Complutense cerró todas sus facultades en Navidad para ahorrar dinero y escatima hasta en fotocopias. Y en mitad de este plan de ajuste vence el plazo del concurso para la limpieza de la mitad de sus edificios. Así que vuelven a sacarlo. Y recortan casi un 10% los 10,1 millones del año anterior, según Soldene, la empresa que repite con la contrata de 18 meses. La Complutense quiere ahorrar y a la empresa no le salen las cuentas. "Intentamos buscar una solución lo menos dañina posible", asegura Jesús González, director de Recursos Humanos de Soldene.

La primera propuesta de la empresa, con una plantilla que supera los 300 trabajadores, fue recortar temporalmente horarios y sueldos. De 36 a 33 horas a la semana y arañar un 8,33% a las nóminas de 800 euros netos, según los sindicatos, o de mileuristas, según la empresa. Pero no cuajó. "Nos aseguran que volverían a poner las 36 horas antes de que caduque la concesión, pero no resulta creíble. ¿Qué empresario te va a pagar más si ve que puedes sacar el trabajo por menos?", reflexiona María Jesús Vivar, que, además de limpiadora, es representante sindical de UGT.

Y llegó la segunda propuesta. La que ha llevado a decenas de limpiadoras a concentrarse cada día frente a la Facultad de Medicina: 13 despidos y 22 traslados a la Universidad de Valencia, donde Soldene también tiene contratos de limpieza. Las afectadas, madres de familia, lloraban ayer a las puertas del Rectorado cuando se cruzaron con el rector Carlos Berzosa, que ha prometido mediar. Imposible un traslado, le explicaban a Berzosa, con los niños en el colegio y toda la vida hecha en Madrid. Dicen que el próximo 15 irán a la huelga. Si ocurre, el efecto mariposa llegará también a los pasillos de la Complutense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de febrero de 2010