Venezuela se queda a oscuras

Quejas ante el inicio de los cortes de luz decretados por Chávez para ahorrar energía - La policía toma las calles para evitar que se dispare la criminalidad

A las doce de la noche en punto de ayer (5.30 de la madrugada en la España peninsular) se apagaron las luces de una sexta parte de Caracas y estalló el ruido de las cacerolas. "Eso es pa' que sigan votando a Chávez", gritaban algunas amas de casa desde sus balcones en uno de los barrios de San Antonio de los Altos, y hacían sonar sus sartenes. "¡Que viva Hugo Rafael!", les respondía el vecino chavista del tercer piso, estrellando también un cucharón contra una olla. Así comenzó, justo en la medianoche del miércoles, el plan de racionamiento de electricidad que hasta mayo aplicará el Gobierno venezolano en Caracas y sus ciudades satélites.

Durante cuatro horas diarias, un día sí y un día no y en ciclos de dos semanas, este plan de ahorro dejará sin servicio eléctrico a cada hogar caraqueño. Para la aplicación del plan la ciudad ha sido dividida en seis sectores. El primero de ellos se quedó a oscuras entre la medianoche y las cuatro de la madrugada, justo cuando la televisión retransmitía un partido clave de la final de la temporada de béisbol, el deporte con más fanáticos en el país. Las demás zonas de la ciudad se fueron apagando de cuatro de la madrugada a ocho de la mañana, de ocho de la mañana al mediodía, del mediodía a las cuatro de la tarde, y así sucesivamente.

El racionamiento, en vigor hasta mayo, se aplica de forma escalonada
En muchas casas se quedaron a mitad de un importante partido de béisbol

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"Esto ya es el colmo", se quejan muchos. Porque desde octubre pasado el Gobierno también suspende el servicio de agua durante dos días en cada barrio y urbanización de Caracas, también como parte de un plan de racionamiento. Y porque el viernes pasado, el presidente, Hugo Chávez, anunció la devaluación de la moneda local, el bolívar fuerte, en un 50%, que provocó una oleada de compras compulsivas durante el fin de semana ante la inminencia del alza de todos los precios. Desde el pasado lunes, el tipo de cambio oficial de 2,15 bolívares fuertes por dólar fue sustituido por dos nuevas referencias: una de 2,60 bolívares por dólar para la importación de bienes esenciales como alimentos y artículos de salud, y otra de 4,30 para las operaciones de los demás sectores.

Además de los guardias nacionales que, por orden del presidente Chávez, custodian los almacenes e hipermercados, anoche salieron a patrullar todos los coches de la policía municipal disponibles en la ciudad. Los guardias están allí para evitar el remarcaje de los precios, pues el comandante prometió que la devaluación no traería un alza de precios y amenazó a los comerciantes con expropiar los negocios de quienes los variaran.

Los policías municipales trataban de evitar que en medio de la oscuridad se produjeran más asaltos y más asesinatos de los que ocurren a plena luz de las farolas y bombillas en una noche cualquiera, y que ubican a Caracas como la segunda ciudad más violenta de América Latina, después de Ciudad Juárez.

Al menos la Guardia Nacional cumplió su cometido: entre lunes y martes cerraron por 24 horas 70 comercios en tres Estados del país -entre ellos dos hipermercados de las cadenas Éxito y Cada, de capital colombiano-, con ayuda de funcionarios del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis).

Tras la orden presidencial dada el domingo de "defender al pueblo" de los "burgueses, oligarcas que están diciendo que tienen que incrementar todos los precios", los funcionarios del Indepabis son los únicos de toda la administración pública que no han tenido descanso. Desde este lunes, todos los demás burócratas del Gobierno trabajan menos, para ayudar también al ahorro de electricidad: en lugar de ocho horas, todas las oficinas públicas trabajan cinco horas a partir de esta semana.

Al anunciar el viernes la medida, junto con la devaluación y las denuncias por la supuesta incursión de un avión militar estadounidense en territorio venezolano, Chávez ofreció descuentos en las tarifas a las familias que logren bajar su consumo eléctrico. Una oferta por tiempo limitado, hasta que termine la sequía generada por el fenómeno climatológico El Niño que estaría secando los embalses de las hidroeléctricas y al que el Gobierno venezolano le achaca todos los males actuales de los servicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 14 de enero de 2010.

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