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Reportaje:

Por amor al terror europeo

El actor James Purefoy, Marco Antonio en la serie 'Roma', estrena otra historia llena de músculos: 'Solomon Kane'

"¿De verdad que se montó un escándalo en España por mi desnudo frontal en la serie Roma?". No, eso fue en Italia. "Ah, me han fallado mis fuentes, ya me extrañaba a mí...". Años de televisión y teatro, de férreos estudios en la Royal Shakespeare Company, y tres lustros dedicados al cine, para acabar hablando de genitales al aire. Pero ha sido el mismo James Purefoy (Taunton, Somerset, 1964) quien ha sacado el tema; así que él sólo sale de su entuerto: "En fin, aquel cuarto capítulo tampoco ha marcado mucho mi carrera, ¿no?".

Aún así, su Marco Antonio de Roma -la impresionante serie creada por dos imperios audiovisuales, la británica BBC y la estadounidense HBO- ha catapultado una carrera marcada, ahí sí, por filmes históricos en los que Purefoy ha sacado partido tanto a su talento interpretativo como a su impresionante caja torácica: Mansfield Park, Destino de caballero, Jorge y el dragón, Vanity Fair o Resident evil -una que no era histórica sino futurista, aunque sí llena de testosterona-. Con una pequeña tos marcando su limpio acento inglés -"El tiempo en mi país es mucho peor que en Madrid"-, el actor defiende en España el estreno el próximo viernes de Solomon Kane, más aventuras y músculos. Kane, un tipo sombrío y cruel del siglo XVI que vaga buscando su redención espiritual en una aún más sombría Inglaterra, nació en 1928 de la imaginación del infravalorado escritor Robert E. Howard, el creador de Conan, el bárbaro. "Me encanta que este filme haya sido europeo. Hollywood hubiera hecho algo más irónico, y debíamos respetar el espíritu del personaje: lacónico, no habla mucho, usa dos o tres palabras... Pensé mucho en la trilogía de Sergio Leone, en el hombre sin nombre que compuso Clint Eastwood con su poncho".

"¿De verdad hubo escándalo en España por mi desnudo en la televisión?"

El británico insiste en que aceptó el proyecto por el personaje. "Pocas veces me ofrecen un antihéroe, y me gustan porque suelen ser muy honestos. Kane basa su fuerza en sus ojos, en su espíritu". Y en sus músculos. "Pues sí, en fin, en sus músculos", reconoce y mezcla una risotada con un acceso de tos. "Confieso que no conocía a Howard y ahora ya he leído todos sus libros para tapar mi agujero cultural". Para Purefoy, el alma europea de Solomon Kane, rodada en la república Checa, se ve en el género: "Hemos mezclado el terror con una nueva visión del fantástico". En filmes así, ¿hay tiempo para construir la interpretación entre tanta pelea y persecución? "Por supuesto, agradezco proceder del teatro, que te da una solidez y un cúmulo de conocimientos que han sido la base de mi carrera. Yo al menos lucho por mi espacio".

Y ahora, una de animación. No con cualquiera, sino con Andrew Stanton (Wall.e, Buscando a Nemo). "Sí, pongo voz a uno de los personajes de John Carter de Marte. Para mí es como un sueño el poder trabajar con un talento como Stanton. Es de una frescura apabullante". Por una temporada, James Purefoy replegará su musculatura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de diciembre de 2009