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La Navidad no tiene precio

Dos tercios de los españoles gastarán este año lo mismo o más que en 2008

A pesar de la crisis, los consumidores no escatiman gastos para sus comidas y cenas festivas, pero sí calculan. O menos cosas y de más calidad o los mismos platos pero tirando más a lo congelado o a lo rebajado. El 61% de los españoles gastará este año lo mismo o más que la pasada Navidad, y un 33% reducirá su presupuesto, según las conclusiones de un análisis internacional realizado por las consultorías Mil-ward Brown y TNS para eBay.

Y si la crisis no cambia el afán consumista de estos días, los consejos de comprar con antelación, como los que ha repetido la asociación de consumidores FACUA este año, no evitan que hasta en la mañana de Nochebuena se hagan compras de última hora. Aunque las menos. El jueves por la mañana, a pocas horas de la cena de Nochebuena, a los mercados y tiendas iban sobre todo clientes a recoger los pedidos encargados. Especialmente parejas mayores. "Se nota mucho que el pescado sube de precio estos días", aseguraba Julia García, que había comprado la cena de Nochebuena una semana antes "para evitar trajines de última hora". En su mesa, con nueve personas para cenar, unas gambas al ajillo y una merluza como plato estelar.

"El plato fuerte se compra antes, por encargos", explica un carnicero

"Ponme gambas de ésas que han bajado de precio", pide Asunción

También se veían, con cara de prisa, hombres y mujeres jóvenes que, por imperativos laborales, habían dejado las compras para última hora. Otra tendencia de este año, a tenor de los paquetes que transportaba la clientela, ha sido la comida preparada: capones, pulardas, piernas de cordero... simplemente para calentar en el horno.

"Los precios están más ajustados que el pasado año", reconocían los tenderos en el Mercado de Chamartín. En este centro, con establecimientos especialmente sibaritas y precios más altos que en otros barrios, también se notaba la rebaja. Tanto en las pescaderías como en las carnicerías, centros neurálgicos de la cesta de la compra navideña. "El cordero ha bajado. En las pasadas fiestas estaba a 21,83 el kilo y ahora está a dos euros menos. Y el cochinillo también", indicaba un carnicero. La paletilla de cordero lechal estaba entre los 14 y los 20 euros el kilo y el cochinillo a unos 18 euros.

En el Mercado de Alcalá, al lado de la plaza de toros de Las Ventas, el cordero estaba también sobre los 17 euros. "Siempre sube algo para estos días", asumía el tendero. "Empieza a principios de diciembre y así se nota menos, pero lo normal es que esté como unos dos euros más caro". Acodado en el cristal de su mostrador, el carnicero señalaba a su alrededor: "El peor día es el 23". Nadie esperaba a ser atendido. Pocos clientes apuraban las compras en la mañana del día 24, a escasas horas de la Nochebuena. "Hoy [por el jueves] vienen por cosas de última hora, pero el plato fuerte se compra antes, sobre todo por encargos". Y el plato fuerte es "el cordero". Sin duda.

Pero como no sólo de carne vive el hombre, los que en el Mercado de Chamartín se decantaban por el pescado encontraban precios más razonables que las del año pasado (dentro de la locura alcista tradicional en estas fechas): la pescadilla de pincho, entre 12 y 13 euros. La merluza, entre los 53 y los 84 euros. El besugo, ubicuo en las mesas y los mercados otros años, era menos frecuente que el salmonete grande, con un precio en torno a los 22 euros por kilo. Marta, acompañada de su madre, optaba por el besugo en la galería de alimentación El Capricho, en el barrio de la Guindalera. "Siempre esperamos al último día porque preferimos tenerlo fresco", contaba en la cola de la pescadería. A su lado, Asunción recogía la bolsa con su encargo para la cena: gulas y lubina. "Ponme unas gambas también, de ésas que han bajado de precio, que se me olvidó encargarlas". Pocas quedaban en el mostrador, al lado de unos carabineros a 48 euros el kilo y unas nécoras a 24.

De vuelta a Chamartín, también había clientela que optaba por la cococha fresca de bacalao, a 23 el kilo. El langostino, otro manjar imprescindible, estaba fresco en torno a los 50 o los 60 euros (diferencia abismal con el congelado, a la mitad). Las cigalas, habitualmente caras, estaban más asequibles que otros años, a 23 euros kilo. La dorada de vivero estaba en torno a los siete euros. El jamón ibérico, el clásico de los entremeses para abrir boca, poco había bajado, y los precios de paletillas y patas oscilaban entre los 25 y los 100 euros el kilo. La piña, fruta estrella de las mesas madrileñas, estaba sobre los 2 y los 2,50 euros, según el puesto.

Porque, como refleja el estudio de Milward Brown y TNS, "para los españoles, la Navidad no tiene precio". En 2008, el 43% de los consumidores gastó más de 250 euros sólo en los regalos; un 13% dedicó hasta 400 euros a todo su presupuesto navideño, incluyendo cenas, decoración y fiestas, y un 9% se gastó más de 600 euros en celebrar la Navidad.

"Lo importante es juntarse la familia", comentaba Lucía. Cargada con varias bolsas, sólo pensaba en lo tarea de cocinar que le quedaba por delante. Otras, como Ana, tenían más suerte y sólo habían acudido a por pan. "Voy a casa de mi suegra, a mesa puesta". Algo que no tiene precio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de diciembre de 2009